Asseguts a sa vorera

Selección natural

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Lo de las embarcaciones sin titulación es para despistar, y las llaman así porque ‘selección natural’ ya estaba cogido. Hasta ahora resultaba muy gracioso ver a los inexpertos capitanes ir sorteando obstáculos a bordo de una suerte de barco de choque que no va rápido, cierto, pero que ha desarrollado una facilidad pasmosa para hundirse. 17 van, en Menorca, en lo que va de verano.

Si te soy sincero, prefiero tomármelo a guasa porque –como pasa con otras cosas- si nos lo tomamos en serio me entrarán todos los dolores. Hace unos años me saqué la titulación de Patrón de Embarcación de Recreo, un documento que me acredita como apto para perderme algunas jornadas por la costa menorquina a bordo de un llaüt, porque no tengo mayor aspiración como lobo marinero. Me encanta alquilarle una de las barcas a mis amigos de Náutica Puig e invertir un domingo, por ejemplo, en zarpar en busca de aventuras trepidantes.

Yo, que hasta el momento de apuntarme al PER el único océano que había domado era el de la Bassa de Sant Pere –Gloriòs Sant Llorenç, Alaior!- sigo siendo el grumete con dudas y poca confianza. Y eso que he ido acumulando experiencia, pero el mar es muy traicionero y no te puedes fiar ni un momento.

Por eso, lo de echar al mar marineros de bañera al mando de barquitos de papel me resulta curioso. Insisto, no porque yo sea una especie de Capitán Ahab, sino porque el mar requiere de un mínimo respeto si no quieres acabar haciéndole compañía a Bob Esponja. El tiempo me ha dado la razón.

Experiencia para los patrones sin titulación y para los domingueros que cada verano asolan en nuestra cosa con sus flamantes barcos, con más motor que seny y que son patosos, inexpertos y, encima, están convencidos de que tienen la razón. Incluso en señalar desde dónde sopla el viento. A estos, que sí tienen licencia, se la tendrían que quitar por el bien común. La patosa forma con la que navegan, como un elefante haciendo breakdance en una cacharrería, también ha causado alguno de los 17 estropicios marítimos que llevamos.

¿Tú le darías, por ejemplo, un arma a alguien que no tiene licencia? ¿Dejarías ejercer como piloto a tu vecino que no tiene ni idea de volar, pero es muy simpático? ¿Querrías que te operara una especie de George Clooney, al que le queda muy bien la bata blanca pero no ha pisado una facultad de Medicina ni de casualidad?

A mí me parece fantástico que se alquilen estas barcas a pequeños a marineros en potencia. Lo que me preocupa es que a este ritmo nos va a faltar fondo marino para tanto pecio. Y alguno se acabará haciendo daño. O peor, haciéndonoslo.

dgelabertpetrus@gmail.com