La columna

El año de la mosca

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No sé si todos somos conscientes de que estamos viviendo el año de la mosca. 2019 fue designado «Año de la mosca» en Namibia, durante el Congreso Internacional de Dipterología de Windhoek, en noviembre del año pasado. El propósito es educar sobre la diversidad, importancia y belleza de las moscas y cómo afectan a nuestras vidas. Durante este año se presentan investigaciones y se realizan exposiciones en torno al «fascinante mundo de las moscas». «Mosca» es el nombre de diversas especies de insectos voladores pertenecientes al orden de los dípteros. Las de mayor tamaño reciben el nombre de «moscardones» y a la familia de los dípteros pertenecen también los mosquitos. La vida media de una mosca es de 15 a 25 días, si antes no se topan con alguna clase de insecticida. Las moscas forman parte del ecosistema: son importantes en la eliminación de cadáveres, en la modificación de la materia fecal y en la descomposición de la vegetación. Sirven, además, como presa para aves y roedores y actúan como polinizadores en algunas plantas. Por contra, transmiten enfermedades infecciosas como la disentería, el cólera y la fiebre tifoidea, y la mosca tsé-tsé propaga la enfermedad del sueño. Las moscas tienen gran habilidad para evitar ser atrapadas, pues se anticipan a los movimientos de sus atacantes con una rapidez de 200 milisegundos.

En la Roma antigua Belcebú recibía el nombre de «El señor de las moscas», que también es el título de la novela más importante de William Golding, que alcanzó gran fama años después de su publicación. En la novela una treintena de adolescentes se estrellan en un avión en una isla desierta y acaban mostrando el lado más negativo y salvaje del ser humano. En uno de sus viajes en hidroavión don Fernando Rubió, creador de los laboratorios Andrómaco, también sufrió un accidente y se encontró aislado en plena selva amazónica. Explorando un poco fue a parar a una mísera pensión donde le sirvieron un plato que al principio le pareció de lentejas, pero observándolo mejor vio que eran moscas. Dicen que los insectos representan el futuro de la alimentación humana en un planeta superpoblado, pero comerlas en lugar de lentejas no deja de provocar cierta aprensión. Yo me habría quedado con la mosca detrás de la oreja, que es una expresión que indica que algo no va bien. Otras expresiones advierten que en boca cerrada no entran moscas, que no es bueno matar moscas a cañonazos y que hay que andarse con cuidado por si las moscas.