¿Tiene caldereta sin langosta?

Hotel Silencio

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Mister Jónas no encuentra su lugar en el mundo. Su madre está ingresada en una residencia de ancianos. Cuando la visita, apenas intercambian unas palabras. Su madre solo quiere hablar de las grandes guerras que han asolado la humanidad. Jónas necesita hablar con su madre y decirle que es infeliz. Hace ocho años, su mujer dijo que no era el padre de la pequeña Ninfea, la hija que había cuidado durante tantos años. Tras el divorcio, Jónas espera algún acontecimiento que cambie el rumbo de su vida. Busca un sentido a su existencia.

Un día decide emprender un viaje a un país desolado por la guerra. Mientras se dirige al hotel, observa desde el taxi los destrozos del combate. Apenas quedan edificios en pie. Todas las tiendas, restaurantes, cafés, colegios están destrozados. Se ven carteles que avisan del peligro de minas. Aquel lugar –que, en otro tiempo, había albergado miles de turistas- no es más que una inmensa planicie donde solo se divisan esqueletos de hormigón y almas en pena que vagan sin rumbo. Aquel lugar inhóspito –piensa Jónas- será su último puerto de llegada.

A los pocos días, Jónas descubre que los habitantes de aquel lugar necesitan su ayuda. Equipado con su caja de herramientas, Jónas colabora con los hermanos que regentan el hotel donde se hospeda para adecentar sus instalaciones. Ayuda a unas mujeres a reconstruir una vivienda. El dueño de un restaurante cercano le encarga una puerta giratoria para la entrada de su establecimiento. Gracias a su habilidad con las herramientas, el desconocido islandés se convierte en alguien imprescindible para los lugareños. Y, de esta manera, su plan para acabar con su triste existencia se va aplazando una y otra vez.

Este bello relato constituye el trasfondo de la novela «Hotel Silencio» de la aclamada escritora islandesa Audur Ava Ólafsdóttir. Constituye una breve, intensa y profunda reflexión sobre qué sentido tiene nuestra vida. Cuando Jónas considera que todo se ha venido abajo –no es el padre biológico de su hija, su madre padece demencia, no ha reencontrado el amor tras el divorcio- descubre que su vida puede reinventarse en el lugar más inhóspito y devastado de la tierra. Su caja de herramientas dota de esperanza a unas personas que, cansadas de enterrar a sus seres queridos, se han quedado sin lágrimas para llorar. El sufrimiento que le ha llevado hasta allí apenas resulta comparable con el dolor que recorre las calles del país. ¿Cómo explicarle la infelicidad a una joven que ha visto morir a su marido a manos de un francotirador? ¿Qué es una depresión cuando has vivido durante meses en un sótano mientras caían bombas sobre la ciudad? ¿Cómo puedes explicar el desasosiego a una persona que lleva huyendo meses de la batalla? ¿Cómo le dices a esa joven que lo tienes todo y, a pesar de ello, no puedes sonreír?

2 Desde que miramos a las estrellas, estamos buscando un sentido a nuestra existencia. A lo largo de la Historia, se han elaborado múltiples (y muy variados) planteamientos que intentan responder a la pregunta: ¿Qué hago aquí? Todavía no hay -¡menos mal!- respuestas concluyentes lo que hace más interesante (y divertida, si se quiere) la cuestión. Quizá nos cueste admitir -¡también es posible!- que somos el resultado del azar. Un conjunto de circunstancias nos ha colocado en un determinado tiempo y lugar. Al igual que la ruleta de un casino, la vida está marcada por el lugar donde se detiene la bola.

Puedes nacer aquí. O puedes nacer en un país asolado por la guerra, el hambre y la corrupción.

A medida que Jónas va reparando muebles, cañerías y cerraduras, descubre que todos tenemos cicatrices. Unas son más profundas. Otras más ligeras. Sin embargo, todas tienen un proceso -más rápido, más lento- hasta que la piel se regenera de esperanza. Aprender a vivir con estas marcas del pasado determina en gran medida nuestra capacidad para alzar la mirada y enfocar el futuro con ilusión. Quizá sea el momento de recordar las palabras del escritor J.M. Coetzee: «Las cicatrices son sitios donde el alma ha intentado marcharse y ha sido obligada a volver, ha sido encerrada, cosida dentro».