La columna

Los que no vuelven

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Requiescat in pace es un epitafio latino que significa «descanse en paz»... Según el diccionario, un epitafio es una inscripción que se pone, o se supone puesta, sobre un sepulcro o en la lápida o lámina colocada junto al enterramiento. De ahí surge la abreviatura RIP, que procede del final del responso que la iglesia católica reza por los difuntos. Conviene saberlo, porque a veces uno tiende a echarle fantasía y cree que RIP puede significar cualquier cosa, como por ejemplo «ratas indígenas perseguidas» o algo peor, si sustituimos «ratas» por «rameras». Pero por fortuna hoy en día las esquelas tienden a normalizarse y en lugar de RIP ponen DEP, que significa «descanse en paz» y que queda la mar de bien, porque resulta que en catalán también es DEP «descansi en pau». Lo malo es que eso de pau está muy manido. Lo dicen mucho en la misa, «doneu-vos la pau», «la pau sigui amb vosaltres», «aneu-vos-en en pau» etc. Lo malo es que Pau también significa Pablo, de modo que podría entenderse que dicen «descanse Pablo» Eso me lleva a acordarme de un amigo mío que siempre que cita a un difunto dice «en pas descansi». No dice «en pau descansi», sino «en pas descansi» con lo que en realidad está diciendo «en paso descanse».

Entiendo que para los muy activos, los que nunca se están quietos, la muerte pueda ser un descanso, o para los muy enfermos, a los que les llega la hora de poner fin al sufrimiento y descansar. Pero, ¿y para los vagos? Esos están siempre descansando, no necesitan morirse, porque ya se dan la gran vida en la medida de sus posibilidades. Comprendo que para los creyentes, al menos en la religión católica, el alma no muere, sigue viva en el cielo –a lo peor en el purgatorio-, a la espera de poder reunirse con los suyos tras el Juicio Final; en ese sentido el alma estará descansando en espera de la hora de volver a vivir con los suyos, incluso con sus cuerpos resucitados. Recuerdo que cuando era pequeño me enseñaron que el cuerpo de los justos sería eternamente feliz en el cielo, junto con el alma, y el de los pecadores quemaría eternamente en el infierno, alma incluida. Según ese razonamiento, cuando alguien dice «descanse en paz» está deseando la felicidad eterna al difunto en cuestión, lo cual es realmente edificante, y me deja mucho más tranquilo que lo de «descanse Pablo». Confortado con este último pensamiento, me dirijo al refranero, que es un compendio de sabiduría popular, y entonces leo: «Buen trago, que el difunto no vuelve».