Dietario

Y no quedó nadie para hablar de mí…

|

Valorar:

16-XI-19 Sábado

Eso que antes llamábamos los imponderables me impiden asistir en el Ateneo a la conferencia del catedrático emérito de física cuántica Javier Tejada, un entrañable amigo de los tiempos universitarios en Zaragoza, donde compartimos pensión, risas y alguna que otra conspiración que nos llevaría a comisaría. Pero no me impiden visitarlo hoy a él y a Nuria, su mujer en su hotel, donde departimos a lo largo de hora y media, buena parte ocupada por la situación de su ciudad, Barcelona, atenazada por la violencia durante las últimas semanas en las que ha sido una odisea para ellos ir a visitar a su nieta a solo unas calles de distancia. Javier, hoy catedrático emérito, sigue investigando su ‘efecto túnel’ mientras ve progresar sus estudios sobre el ordenador cuántico que, más pronto que tarde, va a revolucionar el mundo informático.

Javier y Nuria están admirados de la Menorca limpia y conservada que han recorrido hoy después de muchísimos años sin visitarla. La última vez fue con motivo de la apertura del curso ateneístico 1997-98 cuando el dietarista oficiaba de presidente, y en la que incluimos un partido de fútbol (con Javier habíamos jugado juntos en la selección universitaria de Zaragoza, años 60). Por gustarles, al profesor Tejada y a Nuria les ha encantado incluso la carretera general y esperan volver a recorrerla… Sin mamotretos.

17-XI-19 Domingo

Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,

Porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas y yo no dije nada,

Porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada,

Porque yo no era judío.

Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar de mí…

John Carlin en «La Vanguardia» echa mano del famoso poema del pastor luterano Martin Niemöller, atribuido erróneamente al dramaturgo Bertolt Brecht, para expresar su profunda preocupación por lo que él llama «La nueva normalidad» que representa la aceptación cada vez más generalizada de los postulados de la extrema derecha mundial. Habla de Trump, Boris Johnson y cómo no, del fenómeno Vox. «El joker que habita la Casa Blanca no es más que una extravagante caricatura de un síndrome, llamémoslo pérdida de la brújula moral que hoy posee media humanidad», afirma el periodista anglo-español, quien continúa: «La democracia por la que tantos dieron su sudor, sus lágrimas y sus vidas se oxida y se corroe, pero no pasa nada. Esto es lo que en inglés llaman the new normal, la nueva normalidad.»

Aquí parece normal que un nuevo partido diga con toda naturalidad que el día que llegue al poder declarará ilegales los partidos separatistas y meterá a sus líderes presos, algo parecido a lo que hacen hoy con sus disidentes los gobiernos de Venezuela y Rusia. ¿Estamos definitivamente en el camino de la «No Libertad» del que nos habla Tymothy Snyder?

18-XI-19 Lunes

Al despertar, el dinosaurio aún estaba allí. Me refiero al ladino Torra y sus vistosas fintas a la Justicia. Todas las emisoras hablan de él y de la pena de telediario que va a sufrir hoy en la Audiencia de Barcelona por su negativa a retirar los lazos amarillos en periodo electoral. El activista metido a político aprovecha, como era previsible, para lanzar su mitin a los cuatro vientos. Ajeno al deterioro progresivo de la situación político social en Cataluña como si no fuera con él, Torra, apoyado en la torpeza crónica de las instituciones españolas, que le regalan continuamente altavoces, (¿de verdad valía la pena la cruzada anti lazos?), prosigue su devastadora labor antipolítica.

20-XI-19 Miércoles

El cortijo del socialismo andaluz al descubierto. Descarnadamente. La sentencia de los ERE, en vías de recurso al Supremo, es contundente y nada equívoca: allí se repartían subvenciones de forma caóticamente clientelar con lo que el PSOE se dopaba electoralmente con resultados enormemente influyentes en las elecciones generales, lo que invalida por completo la tesis del kamikaze Ábalos de que la sentencia solo incumbe al partido socialista prehistórico. Otra cosa es achacar responsabilidades políticas al saco de todos los golpes Pedro Sánchez, quien cuando tenían lugar los hechos era concejal en Madrid. Seguimos con las sobreactuaciones.

Mal asunto cuando lo que se necesita es finezza.