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Hay barcos que mueren en el mar. El drama de los naufragios, tras el dolor por las víctimas, deja al final un pecio que renace a la vida marina con la flora y fauna que lo cubre y rodea. Más triste es la imagen de los barcos que mueren en el puerto. Dos que llegaron de lejos y terminaron aquí sus días han sido «El Mouldi», que permaneció casi 12 años amarrado en el muelle de Ponent, y ahora el «Aris Tima», que en febrero de 2011 sufrió un terrible incendio que le ha mantenido atado desde entonces, a la espera de un comprador.

«Aris Tima» significa «Bienvenido» en griego. El matrimonio holandés formado por Andries y Marga Dÿkstra compraron este pesquero de 40 metros de eslora, lo estuvieron reformando durante siete años y el 2 de julio de 2010 por fin zarparon en la aventura que habían soñado cuando él vendió su empresa y ella dejó le enfermería. Iban a Mallorca cuando tuvieron un problema técnico y perdieron el ancla. Se desviaron a Menorca en octubre de ese año y el 23 de febrero de 2011 un incendio destruyó la embarcación.

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Ahora, después de reiteradas subastas por parte de Autoridad Portuaria, una empresa se ha quedado este barco por 153 euros más IVA (185 en total). Igual que «El Mouldi» su destino es el desguace.

Seguramente el valor de este barco siniestrado no es de 580.000 euros como se quiso vender en la primera subasta, pero tampoco puede ser de 153. Otra empresa que ofreció 2,42 euros pensando que no tendría competencia, quería reflotarlo para alquilarlo después para tareas de investigación.

Lo que sorprende es que entre administraciones públicas no se haya planteado la opción de buscar un uso posible. Quizás la ecotasa podría haberlo devuelto al mar. Con un poco de imaginación el barco que vino a morir en este puerto habría zarpado hacia un destino mejor para la Isla.