Dietario

La extraña pareja

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13-XII-19 Viernes

Amargo despertar con la radio anunciando la apabullante victoria de Boris Johnson en las elecciones británicas. Es la certificación que faltaba del auge de los movimientos populistas de derechas, la auténtica revolución del siglo XXI, una derrota sin paliativos de quienes nos sentimos europeístas y partidarios del Estado favorecedor de la igualdad de oportunidades, de la deliberación política y del respeto a la verdad.

Es obvio que Mr. Boris es amante de las fakes (lo echaron del periódico en que trabajaba por inventarse reportajes y mintió groseramente en la campaña del brexit), como también lo es su homólogo, amigo y admirador Donald Trump. Ambos son representantes diáfanos de lo que he venido llamando anarquismo de derechas (Nosotros first, sálvese quien pueda, desprecio a la ciencia y mentiras a gogó, entre otros pilares), que iniciara el tea party y que puede culminar con una rotunda victoria de Trump en las próximas elecciones norteamericanas si el impeachment fracasa como es previsible.

De lo que ya no me cabe ninguna duda (hasta ahora lo achacaba a las mentiras y manipulaciones de la élite brexiters) es de la voluntad mayoritaria del pueblo británico de separarse de Europa, hasta tal punto de que tradicionales cinturones rojos galeses y del centro y norte de Inglaterra hayan votado conservador, es decir, antes de derechas que traidores al brexit, entroncando históricamente con el tradicional aislacionismo inglés (inaugurado por Enrique VIII, siglos ha), no británico, como han demostrado fehacientemente los escoceses, mosca cojonera de los tories con su empeño en seguir en Europa aunque sea independizándose mediante un, ¿inevitable?, segundo referéndum que podría certificar su separación del reino Unido. A ver qué pasa si Boris Johnson se pone farruco y les niega a los escoceses un segundo referéndum…

En pocas palabras, y siguiendo a Joaquín Estefanía («Revoluciones». Galaxia Gutemberg 2018), hemos sido partícipes de una generación que amaneció a la madurez con la alegría revolucionaria de Mayo del 68, y que se jubila en pleno vigor de una revolución conservadora y de los populismos de extrema derecha… Queríamos cambiar el mundo y el mundo nos ha cambiado a nosotros. Snif.

15-XII-19 Domingo

Empiezan los deseos de «bones festes». Ponemos el árbol. Espero a Inés para componer el belén con ella. Familia, tradición, hogar, consumo desaforado, de todo un poco… Pero estoy con Pilar Rahola, quien hace unos días en «La Vanguardia» criticaba en su columna el empeño de cierta izquierda por camuflar o eliminar el legado cristiano de la fiesta, que es innegable aunque hoy día haya pasado a un segundo plano. Se refiere la habitualmente polémica articulista al no menos polémico belén de la plaza de Sant Jaume de Barcelona del que afirma: «no es laicidad, no es respeto, no es ideología, es tontería». Por eso, con Inés no pondremos cajones dispersos con un pesebre por aquí y un buey por allá sino el belén de toda la vida, con los reyes en lontananza, aunque el año pasado Inés descubriera la superchería de los magos…

16-XII-19 Lunes

Este año se ha incorporado a la familia Ringo, un «varias leches» (tampoco hay que ofenderle con milenarismos) recogido de la perrera, que comparte husmeos diversos con el viejo, cegato y siempre aristocrático Alllen, el westtie de las Tierras Altas de Escocia, a quien, pese a su abolengo, debe de gustarle la presencia intermitente del proletario Ringo en sus dominios porque no para de mover la cola cuando viene de visita. El pequeño merengue (¡qué le vamos a hacer, nadie es perfecto!) solo le gruñe cuando le pasa por encima como una exhalación, asustándole e interrumpiendo su bien ganado reposo del guerrero. Es una extraña pareja, como tantas otras, un canto a la diversidad y a la amistad, una magnífica postal de Navidad.

17-XII-19 Martes

Mi carta de este año a los Reyes es monotemática, compulsiva, como la petición de aquel campesino de la película «Amarcord» de Fellini que se niega a bajar del árbol al lastimero grito de «¡Voglio una dona» (¡Quiero una mujer!) Pues ¡Io voglio un governo!

19-XII-19 Jueves

Más bochorno para la justicia española a vueltas con la inmunidad de Oriol Junqueras, o, como comenta Antoni Bassas, las consecuencias de poner la unidad de España por encima de la justicia. Casi simultáneamente, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya inhabilita a Torra por el asunto de los lazos... Continuará.