Vía libre

Uso y abuso de la sanidad

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Ante un problema de salud todos nos consideramos la prioridad absoluta. Acudimos al médico y los minutos se hacen eternos, parece mentira que todas esas personas que esperan en la sala puedan encontrarse peor que tú, o tu hijo, o tu madre.

Pasemos por alto ese ataque de egoísmo, un mecanismo de supervivencia, y analicemos con serenidad el último balance de la actividad en las Urgencias del Hospital Mateu Orfila: es una barbaridad que más de la mitad de quienes acuden a este servicio lo hagan por cuestiones leves, cuando su función es atender casos realmente graves e incluso de vida o muerte. Es banalizar esa atención médica tan necesaria, saturarla sin más. Aun con fiebre, cargados de mocos y la cabeza como un bombo por un maldito catarro, creo que podremos darnos cuenta de que un 60 por ciento de pacientes leves en la sala de Urgencias de un hospital es contribuir a cargarnos la sanidad pública que tanto alabamos. No solo vale quejarse de recortes cuando se aplican, hay que evitar también el mal uso que podamos hacer del sistema público de salud, que lo puede hacer peligrar.

Hay circunstancias que agravan esa sobrecarga. La falta de rayos X en Dalt Sant Joan por ejemplo, lo que hace que pacientes se salten ese paso y vayan directos al hospital. Así lo ha denunciado muchas veces el sindicato médico. Habrá que esperar al nuevo ‘Verge del Toro’ para contar allí con espacio para la radiología convencional. O la enorme población flotante, turistas sin médico asignado, que acaban también en las Urgencias.

Pero estos hechos por sí solos no justifican el elevado porcentaje de personas que acuden al hospital por afecciones leves. No es algo exclusivo del centro menorquín, las estadísticas indican que esta situación se registra y aumenta en todas las autonomías. La cadena empieza muchas veces al no tener hora con el médico de cabecera todo lo rápido que nos gustaría, de ahí al hospital para resolver lo antes posible nuestra urgencia –o no tanto–, de salud, hay un paso. Es una cuestión de poca educación sanitaria que hay que corregir, como lo es pedir cita y luego no presentarse.