La columna

Vida virtual

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Me doy cuenta de que algunos amigos muertos siguen cumpliendo años en Facebook, al menos eso parece, porque recibo notificaciones del tipo «hoy es el cumpleaños de… felicítale» Otros fallecidos siguen en Facebook, pero tienen una «cuenta conmemorativa» donde la gente puede dedicarles un recuerdo. Según el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford 1.400 millones de usuarios actuales habrán muerto en 2070, de modo que para entonces habrá más muertos que vivos en Facebook.

Las redes sociales deberían encontrar una forma de conservar la información que dejamos al morir. Ocurre que en caso de fallecimiento del titular no se permite el acceso de otra persona a su perfil, si no hay nadie a quien se reconozca el derecho a manejar su herencia digital. Para ello Facebook tiene un formulario que rellenar para acceder a una «cuenta conmemorativa», previa verificación del fallecimiento del titular de la cuenta. La cuenta conmemorativa se define como: «lugar de reunión para que familiares y amigos compartan los recuerdos del ser querido».

También en Twitter se requiere llenar un formulario para retirar la cuenta del titular, mediante comunicación de un familiar directo o persona autorizada. En Instagram cualquier usuario puede informar del fallecimiento, siempre mediante formulario, y entonces se bloquea la cuenta.

Sin embargo, son muchos los usuarios de redes sociales que siguen «viviendo» en sus cuentas, sin que nadie haya hecho nada para convertirlas en conmemorativas o retirarlas. Es como si vivieran no ya en el recuerdo de familiares y amigos, sino en una especie de paraíso virtual donde pueden permanecer in aeternum como si tal cosa. Cuando llega el día de su aniversario, algunos despistados les felicitan y si algún alma caritativa no les avisa pueden hacer el menos intencionado de los ridículos, como cuando le preguntamos a un amigo cómo está su padre y nos dice más bien mal, porque se murió el otro día.

Esto se parece al hecho de encontrar a alguien que hace años que no vemos y no reconocerle, porque tenemos en mente la fotografía de cuando era joven, porque lo cierto es que el tiempo solo se detiene en las fotografías.

Y ahora en las redes sociales, donde todos podemos ser como el padre de Superman, seres virtuales que incluso dan consejos al hijo en el futuro, cuando ya llevan muertos cantidad de años y se han desintegrado con el planeta Krypton. Antes, en cambio, solo pervivíamos en la memoria de los amigos que tienen buena memoria.