Dietario

Modelos sanitarios

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28-II-20 Viernes

Revisión de papeles de la semana e inmediata concesión del Oscar articulista a Emili de Balanzó por su deliciosa columna en «Es Diari» en la que oficia el réquiem por la palabra «cliente»: «Hem estat fins fa ben poquet clients de la llibreria de sempre, de la bona i petita sastreria -ja casi totes elles extinguides-, del forn del cap de cantó, del fuster o del pintor que feia anys coneixies, del bar del primer cafè o de la parada del mercat on compres la fruita… Tot això va desapareixent, morint, a poc a poc, sense fer renou. Morir de finor en diuen…».

El discreto encanto del pequeño comercio se desvanece engullido por la franquicia que lo convierte en lo que el filósofo Marc Augé ha llamado los «no-lugares» o lugares de tránsito, de flujo continuo frente a esos otros de los que habla Emili, antropológicos, creadores de sentido e identidad. ¿Quién distingue hoy día un gran centro comercial, un aeropuerto, un hospital de una ciudad a otra? Es una civilización que se nos va escurriendo entre los dedos ya deformados por la artritis generacional.

29-II-19 Sábado

Escuchando en la radio matutina diversas referencias a la crisis vírica global, me pregunto si no estamos algo más tranquilos quienes tenemos un sistema sanitario público, universal y eficiente o quienes, como los norteamericanos, tienen que esgrimir la tarjeta de crédito antes de ser atendidos en urgencias. Claro que para eso hay que pasar por las horcas caudinas de unos impuestos que no gustan a nadie. Pero rebajarlos demagógicamente trae consigo invariablemente, además de un aumento del déficit público, un deterioro de los servicios sociales. Afirma el nobel Paul Krugman que Trump, en cuanto asumió el cargo, empezó a recortar la financiación a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), lo que llevó a este organismo a recortar en un 80 por ciento los recursos que dedica a los brotes epidémicos mundiales. Ahora la machada puede volverse en su contra…

1-III-20 Domingo

«Vamos hacia la lucha final» bramó ayer Puigdemont en la Catalunya Nord y a mí se me eriza mi frondosa red pilosa corporal como cada vez que escucho el lenguaje castrense. Siempre pienso que me llamarán de nuevo para completar una mili en la que batí el récord del escaqueo.

2-III-20 Lunes

- Estás muy serio.

- Bah, imaginaciones tuyas, estoy como cualquier otro lunes, es siempre un día feo…

Pero yo sabía que mentía como un bellaco ante la sagaz observación de mi santa: el fútbol, de nuevo el fútbol irrumpía en el estado de ánimo. Y es que después de más de una década de continuados éxtasis en el templo blanco, todo volvía a la normalidad, es decir a la victoria del Real Madrid sobre el Barça, como durante la mayor parte de mi vida de resignado culé. Y para más inri, no porque Ellos hayan vuelto a ningún tipo de excelencia, que no se ve por ningún lado, sino porque la mágica época Messi está llegando a su fin. En fin, fue bonito mientras duró.

3-III-20 Martes

Me da cierto pudor releer la entrada de ayer, pero la voy a dejar tal cual para acrecentar el oprobio que siento por tamaña frivolidad al contemplar hoy las terribles imágenes de los pobres emigrantes atacados en sus frágiles embarcaciones por policías de un país de la Unión Europea… Quo vadis, Europa?

Uno no es tan iluso como para auspiciar la entrada masiva de migrantes en nuestros privilegiados países y, si bien es cierto que no les podemos acoger a todos, ¿hay que llegar a estos extremos? ¿Tan incapaz es la UE de articular un plan conjunto que regule la inmigración sin hacer tabla rasa de los derechos humanos más elementales?

4-III-20 Miércoles

Mi buen amigo el economista Carlos Arenillas, que también lo es de Menorca, publica en «El País» un interesante artículo titulado significativamente «El virus y el dinero», en el que tras reconocer que la actual epidemia amenaza seriamente la salud y la economía de los seres humanos, propone medidas para el segundo aspecto. Para Arenillas hay un vía, rápida y eficiente de suavizar una fuerte caída de la demanda agregada: el llamado «helicóptero monetario», algo así como la creación de dinero del Estado para estimular la demanda sin crear nueva deuda… Hemos quedado en que me lo explicará minuciosamente en nuestra habitual cena veraniega en Torralbenc.