La columna

Pioneras...

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Dentro del ciclo llamado «Pioneres», Pilar Arnau ha glosado la figura de la filóloga Aina Moll i Marquès en la librería Quart Creixent de Palma y en la Biblioteca Pública de Ciutadella. «Pioneres» está pensado como una serie de conversaciones dedicadas a mujeres destacadas en la historia de la ciencia de las Illes Balears. Anteriormente el ciclo se había centrado en Montserrat Casas, física, y Margalida Comas, bióloga. Pilar Arnau i Segarra es una profesora de Lengua Catalana, crítica literaria y gestora cultural que viene trabajando desde hace años en favor de nuestra cultura. La conocí en el transcurso de un encuentro con escritores franceses en Montpelier; más adelante ha trabajado en homenajes en torno a la figura prominente de Josep Maria Llompart, ha publicado libros sobre autores insulares, ha promovido congresos culturales sobre nuestros autores siempre con gran simpatía, generosidad y energía. Tiene acabada una biografía de Aina Moll en vías de publicación a la que ha dedicado esfuerzos como investigadora y sensibilidad en las entrevistas con la protagonista fallecida el año pasado. Su acercamiento a la figura de Aina Moll es tan humano como erudito, como suele suceder en sus trabajos, y la conversación del ciclo «Pioneres», presentada en Ciutadella por la periodista Carla Ametller, resultó profunda y entretenida: era como un acercamiento de mujer a mujer, de vida a vida, y de pasión a pasión por nuestra cultura.

Aina Moll i Marquès era hija de Francesc de B. Moll, que emprendió la ingente tarea de completar y publicar el «Diccionari Català Valencià Balear» iniciado por mossèn Antoni Maria Alcover. Aina Moll trabajó en los dos últimos volúmenes del diccionario, fue catedrática de francés, directora de la Biblioteca Raixa, directora general de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya, asesora lingüística del Govern balear, escritora y doctora Honoris Causa por la Universitat Oberta de Catalunya, Creu de Sant Jordi, Premi Ramon Llull del Govern de les Illes Balears, etc. Yo la conocí el año 72, como conocí prácticamente a todos los hijos de Francesc de B. Moll, aunque no tanto como al alma literaria de la Editorial Moll, Josep Maria Llompart. Aina era una mujer esforzada y enérgica como su padre; había pasado parte de su infancia en Ciutadella pero carecía de acento menorquín; en cambio tenía un fuerte acento mallorquín que proyectaba en su interlocutor o su audiencia con una voz tan incisiva como sus convicciones lingüísticas.