Dietario

Evasión o derrota

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9-IV-20 JUEVES
Jueves Santo. El silencio sepulcral de la calle me retrotrae a la infancia cuando tal día como hoy no se podía cantar ni mostrar alegría porque Jesús de Nazaret estaba sufriendo por todos nosotros. Día de oficios que solía contemplar sobrecogido, con piedad nada impostada, desde los palcos de la iglesia de Santa María, y día de películas bíblicas (nunca olvidaré la intensa emoción por la grandiosidad de los «Diez Mandamientos» y «Ben Hur»), o emotivo-religiosas como «Marcelino Pan y Vino» o «Molokai», como recordaba el otro día José Luis Portella en estas mismas páginas.
Hoy, en lugar de recogimiento religioso, tenemos trifulca en el Congreso. En vez de lavatorio de pies, lluvia de bajezas. Pues, en lugar de tertulias porno-políticas, me veo por cuarta vez desde su estreno a Charlton Heston abriendo las aguas del Mar Rojo en espera de otro Moisés con el undécimo mandamiento: No crisparás. Y el duodécimo, Aparcarás las diferencias en tiempos de crisis…

10-IV-20 VIERNES
Terrible noticia nada más desayunar: N’Emili se n’ha anat. El whatsapp de Josep Bagur, el director de «Es Diari», me deja mudo. Las palabras revolotean en mi cerebro como una lluvia de estrellas que soy incapaz de engarzar. Silencio.

11-IV-20 SÁBADO
Por más que me esfuerzo no puedo imaginar la ciudad sin la diminuta presencia de Emili en cualquiera de sus rincones, y menos aún hacerme a la idea que nunca más intercambiaremos correos comentando nuestros respectivos artículos. Ni tampoco podremos ir, con Antonio Casero, a Palma a comer con Tomeu Gili como teníamos previsto…

La desaparición de Emili es un destrozo al paisaje de esta ciudad que amó tanto y cuyas gentes describió como nadie en su novela «Del color dels ocells» o en uno de sus últimos artículos como el titulado «Clients, usuaris?», en el que comentaba el continuo cierre de pequeños comercios: «Tu sí que has notat el canvi. I molt. Totes las ciutats del món tenen ara les mateixes botigues: el seu paisatge comercial es quasi idèntic, com una gran calcomanía».
Culto sin apabullar, amable sin adular, conversador sin beligerancia, exquisito sin esnobismo, discreto pero omnipresente en la vida social y cultural de la ciudad que eligió para vivir, comandante en jefe de los Bucaneros de Binibeca, pequeño pero grande, muy grande, quina putada de virus, Emili!

12-IV-20 DOMINGO
Whatsapp de mi hijo: «Tot el que deia n’Emili destilava tendresa i sensibilitat». Celebro tanto que haya podido conocer a un ejemplar preclaro de una especie en vías de extinción: las bellísimas personas…

14-IV-20 MARTES
Pendientes del informe diario de la UCI. Todo gira en torno a un cubículo lleno de cables. Media memoria personal yace allí. La otra media la llevo sobre los hombros, creo, pero vacila, le falta soporte.

15-IV-20 MIÉRCOLES
Nadie sabe nada, ésta es la cuestión. Los políticos, por supuesto, todos sin excepción, aquí y allende fronteras. Pero lo que me inquieta no es tanto ‘ese Sánchez’, pim-pam-pum de tirios y troyanos, sino que los llamados expertos también se contradicen día sí y otro también, como si dieran palos de ciego. ‘Ese Sánchez’ se guarece en ellos, todas las decisiones las toma basado en sus dictámenes, dice, y no me cabe ninguna duda: el propio Fernando Simón, aconsejó a su hijo que se fuera de fiesta o manifestación en vísperas del fatídico 8M, fecha que perseguirá al ‘tal Sánchez’ como las colosales mentiras del 11-M persiguen a Aznar (y al diario «El Mundo»). Y es que atender a los expertos científicos en un caso tan complejo es razonable y necesario, pero las decisiones finales las toman los políticos y suya es la responsabilidad.

16-IV-20 JUEVES
Me llama Inés a través de Skype para nuestra sesión diaria de cuentos, y se difuminan todas las tribulaciones. Ahora mismo estamos con una magnífica adaptación para niños de los mitos griegos, relatos rebosantes de épica y burbujas de pasión que vamos comentando, debidamente pasados por el cedazo del humor y que luego me resumirá en el expresivo dibujo que uno nunca sabría hacer. Sísifo, Dido, Eneas, Narciso, Ulises y los temibles lestrigones, y sobre todo las risas de la niña me ayudan a escapar un rato del horror…