Dietario

Manual para el diálogo

|

Valorar:

18-IV-20 Sábado
Revisando papeles me encuentro con la nota de despedida de Leonard Cohen a su antigua amiga Marianne Ihlen, la musa que le inspirara su mítica canción «So long, Marianne» y que falleció un par de meses antes que el bardo de Montreal. Creo que vale la pena recuperarla en esta plomiza tarde de sábado que podría ser de martes, miércoles o ¡lunes!, como evasión de confinado y como homenaje al magnífico poeta que fue Leonard Cohen… Y a nuestra María Camps, que nos deleita en el confinamiento con su magnífica versión del «Hallelujah» desde la ventana de su casa.
«Querida Marianne: Estoy tan cerca que podría cogerte de la mano/ Porque mi viejo cuerpo también se ha rendido, como el tuyo/ Y el aviso del desalojo llegará pronto/ Nunca he olvidado tu belleza y sabiduría/ Pero ya lo sabes, no hace falta que diga más/ Buen viaje, amiga mía/ Nos vemos en la carretera/ Con amor y gratitud infinita/ Leonard»

19-IV-20 Domingo
Huérfanos de fútbol, nos quedan las series para amenizar el confinamiento; por cierto, no se pierdan «Unorthodox» de Netflix, el desgarrador drama vital de una joven judía ortodoxa en el claustrofóbico ambiente del barrio jasídico de Williamsburg de Nueva York, su fuga a Berlín, el poder liberador de la música, su descubrimiento del mundo juvenil libre… Y ahí hay que dejarlo so pena de destripe (spoiler para los iniciados). Y si se dan una vuelta por HBO, la política-ficción de «Conjura contra América», un distópico giro al fascismo de EEUU en tiempos de Hitler, es una buena opción.

20-IV-20 Lunes
Visto lo visto, uno no espera gran cosa de las reuniones entre líderes para unos hipotéticos pactos de la Moncloa II. Pero por si suena la flauta, vuelvo a recordar las tres reglas del notario López Burniol sobre lo que él acuña como «diálogo transaccional», aprendido en el desarrollo de su profesión («España desde una esquina». La Esfera de los Libros 2008).

1) Huir de la retórica. Centrarse en el tema concreto de discusión, evitar las grandes palabras y los principios generales, eludir los recuerdos del pasado, hacer tabla rasa de los agravios y evitar que afloren los sentimientos.

2) Reducir las discrepancias a cosas intercambiables. Concretar las diferencias y una vez hecho esto, intercambiar cromos, es decir, transaccionar las pretensiones existentes mediante sendas adjudicaciones equivalentes a todos los implicados.

3) Aplazar lo innegociable. Obviar aquel punto irresoluble que siempre hay en todo conflicto, dejando su resolución para un futuro más o menos lejano.
Pero hay una cuestión previa: que las partes implicadas tengan auténtica voluntad de llegar a un acuerdo mediante la transacción (to compromise, falso amigo, en inglés significa precisamente, ceder), lo que quiere decir que nadie puede pretender la satisfacción completa de sus pretensiones.

Y yo añadiría otro matiz que me parece fundamental: que haya un mínimo de empatía entre los dialogantes. Contaba Vaclav Havel, el intelectual que fuera presidente de la antigua Checoeslovaquia, que arregla más conflictos internacionales el buen rollo entre dirigentes que los más farragosos tratados.
Así que, mucho me temo que me podía haber ahorrado esta parrafada…

22-IV-20 Miércoles
«Con la cabeza en la izquierda y los pies asentados en la decencia…» es el mejor epitafio que he podido leer de José María Calleja, el valiente periodista que no dudó en enfrentarse al mundo etarra y que murió ayer víctima del coronavirus…

Prosigo el desayuno acompañado por el artículo de mi querido amigo Juan Carlos Ortego «El arresto y el colibrí» y me gustaría poder compartir su optimismo antropológico sobre lo bien que nos iría dejar el confinamiento (ineficaz e ineficiente según JCO) y combatir el virus como se combate a las orugas, sin matar al resto de la fauna. Me gustaría que fuera así, pero me cuesta creer que una medida tan drástica como el confinamiento (arresto, según JCO), que ha sido puesta en práctica por la inmensa mayoría de los países del planeta, sea ineficaz. Es más que probable que sin confinamiento la curva de contagios se hubiese disparado y, francamente, no he dejado de sentirme libre como un colibrí por el hecho de haber cumplido con una medida solidaria… Y transitoria.

23-IV-20 Jueves
Mi amigo de la UCI ha despertado después de un mes en el limbo en el que ha estado hilvanando, paciente y valerosamente, la madeja de la supervivencia. Permítanme que arranque una rosa del virtual jardín de Sant Jordi y abra con mi mujer un Viña Pedrosa Gran Reserva…