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Tenemos la obligación de estar preparados

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No son por eso pocos los que creen que una vez que tengamos la vacuna del actual patógeno, que está causando verdaderos estragos en el mundo, en estos momentos en la India y en África, todo volverá a ser como era antes, y al pensar así olvidan que tenemos la vacuna contra la gripe estacional, otro patógeno, pero que a pesar de eso, causa en el mundo cada año miles de víctimas; más de 6.000 el año pasado en España a pesar de tener la vacuna.

En este punto, conviene si ustedes me lo permiten hacer una reflexión. Las vacunas se modifican a partir de las primeras contaminaciones que se producen todos los años en Argentina, pues es menester saber si el virus ha mutado y cómo ha modificado su potencial contaminador. Otra cosa sería si tuviéramos una vacuna antivirus capaz de mostrarse efectiva ante cualquier virus a pesar de sus diferencias patógenas, pero eso hoy por hoy está lejos de ser así. Pasa una cosa parecida con el antídoto contra la mordedura de una serpiente tóxica, permítaseme extrapolar el ejemplo. Pongo por caso a una cascabel, una víbora bufadora, una bamba negra, etc. Todas esas serpientes son potencialmente mortales y todas ellas tienen su antídoto específico, es decir que el antídoto usado para la mordedura de una taipán no sirve para la peligrosa serpiente de Russell, ni para la krait, la serpiente más tóxica de la India. Con las vacunas contra patógenos viene a pasar otro tanto, de manera que ni siquiera cuando tengamos la vacuna contra el Covid-19, nos vamos a ver libres del todo de su peligrosa compañía.

Habrá también que tener presente el no atiborrarnos de vacunas, no nos vaya a pasar como con la penicilina, que antes un par de inyecciones bastaban para combatir una infección, hoy hay que tomar penicilinas cada vez más potentes, porque las infecciones han empezado a inmunizarse.

Supongo que la dura pandemia que el mundo padece, nos habrá abierto los ojos, por lo menos nos habrá vuelto más cautos desde el punto de vista de los recursos sanitarios y administrativos. De hecho, los que saben de estas cosas, están advirtiéndonos que detrás de esta pandemia viene otra, no sé si son ganas de asustar o es simplemente un miedo comprensible, ignorando eso sí, el grado de su potencial contaminador, y por ende, su grado de mortalidad. Creo que no es prudente ponerse ahora como si fuéramos hormigas a llenar el hormiguero de recursos sanitarios, sin saber si nos van a servir o será un gasto estéril. No sé una mascarilla homologada sanitariamente si tiene una corta o larga vida de utilidad garantizada, ni los buzos, ni los guantes ni las pantallas, ni los geles desinfectantes. No obstante dicho esto, conviene que la próxima pandemia o la misma retrotraída no nos coja con calzones por poner, y que por lo menos, tengan nuestros bravos sanitarios con qué hacer frente al primer empujón, que suele ser el que luego permite expandir por miles a los contaminados, entre ellos a las víctimas mortales. En cuanto a los políticos yo les diría que fueran preparando un cuaderno de ruta para estar por lo menos a la par de los acontecimientos y no tan lamentablemente a rebufo cómo hemos estado ahora. Un cuaderno que les permita no mostrarse tan dubitativos, tan inseguros, tan cambiantes, porque esas debilidades atoran los ánimos, y hacen que la ciudadanía empiece a decir públicamente que estamos en manos de unos inútiles, unos cuantos bien pagados, que no merecen que un panadero se levante a media noche para hacerles el pan que se comen, sin tener para nada en cuenta que los que hacen esas críticas tan mezquinas, se podrían dar con un canto en los dientes si en lugar de nuestros políticos tuvieran que actuar ellos. Que verdad tan grande es aquella que después de muerto el toro salen a mogollón los toreros que torean mejor que Manolete.

Si desgraciadamente tenemos que enfrentarnos a una nueva pandemia, más vale que entre otras cosas legales, legislen leyes que tengan todas las garantías procesales a la hora de poner una multa por haber roto el confinamiento, y no cómo nos está pasando ahora, que del millón de multas, pocas o ninguna tendrán consecuencia jurídica. Eso es como estar actuando «al corre que te pillo». Cosas como esta son las que encabronan a la gente que he hecho del confinamiento una obligación solidaria cumpliéndola a rajatabla.