Adiós a las armas

Ni alemanes ni españoles

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No es Menorca un destino atractivo para Alemania, como prueba que los germanos queden relegados a la cuarta posición en el ranking de quienes visitan la Isla en la temporada estival. Tampoco se la ha promocionado en aquel país con suficiente determinación. Por eso el plan piloto de turismo emanado desde el Govern que trasladará a 10.900 alemanes al archipiélago acabará beneficiando a la isla mayor, en previsible decisión de los turoperadores, salvo, quizás, una cuota que se antoja residual por estos lares. Nada que deba sorprendernos.

No era cuestión de hacerse muchas ilusiones cuando se publicitó la iniciativa con escaso margen de maniobra. Sí había que habérselas hecho cuando Menorca pudo presumir de las cifras mínimas de contagio que la han situado a la vanguardia de los destinos turísticos con menor incidencia de la pandemia, sin que esta realidad se haya rentabilizado.

La buena gestión insular del estado de alarma no va a tener traducción inmediata ni en el turismo internacional, porque aquí comenzarán a llegar los veraneantes cuando lo hagan en otros destinos, ni tampoco en el nacional, si nos atenemos a las tarifas aéreas, de nuevo un paso barrado para residentes y visitantes.

Y ahí ya llueve sobre mojado por razones que nunca acabaremos de asimilar. Salir y entrar de la Isla, en la principal conexión con Barcelona vuelve a tener precios desorbitados impuestos por la única compañía que opera con regularidad. Con descuento de residente, cuesta 171 euros ir y volver el tercer fin de semana de este mes, una vez aplicada la reducción del 75 por ciento, 718 euros para los no empadronados en la Isla. Imaginen el coste para una familia de cuatro miembros a la que resulta prohibitivo visitar Menorca, por más que fuera su preferencia.

El desprecio periódico a los intereses de los residentes, que perjudica aún más a los que vienen de fuera y tiene su reflejo en la economía local, especialmente en las fechas más señaladas, es una causa insoslayable para explicar la desventaja. No vendrán los alemanes y a este paso tampoco los españoles.