La columna

Carotas

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En Ciutadella de Menorca, cuando llega San Juan, se rompen las carotas en los juegos d’Es Pla. Los jinetes corren sujetando una especie de escudo de madera pintado por un artista local y lo rompen con una «lladriola» de barro cocido. Entonces los jóvenes y no tan jóvenes se disputan el honor de recoger los pedazos en una especie de melé donde si no vale todo, sí casi todo. No sé de dónde surge la costumbre de pelearse por un pedazo de «carota» A lo mejor es que los nobles y burgueses de otro tiempo se dedicaban a pagar los trozos para pegarlos y volver a reconstruir la oblonga carota. Eso lo he visto al menos en el antiguo chalet de la familia Canet, uno de cuyos miembros fue el diputado republicano Teodoro Canet. Sea como sea, las carotas las pintaba en tiempos en Mollet, que era el apodo del padre de don Francesc de Borja Moll. Más adelante las pintó Pepe Torrent, destacado pintor no sé si impresionista o post impresionista. Hace pocos años han ido pintando las carotas una serie de pintores conocidos y hasta famosos, como Carmen Vivó, Silvia Vivó, Antonio Saura, Carles Gomila, Marc Jesús, José Bosch o Pepe Torrent Vivó, nieto de don José Roberto Torrent. Pepe Torrent, el nieto, murió siendo extraordinariamente joven, pero tuvo tiempo de realizar una obra pictórica de gran soltura. Un día vino a mi casa con una carota que me representaba de un modo muy amable y me pidió que pintara algo detrás. Cuando el Caixer Senyor actual, Borja Saura, lo vio me pidió que fuera yo, en ausencia de Pepe, quien pintara las carotas.

No acaba aquí la peripecia; cuando hube pintado las carotas –en realidad pinté dieciocho, para que hubiera donde elegir— surgió la epidemia de Coronavirus, que lamentablemente dio al traste con las fiestas de San Juan de 2020. Las carotas estaban hechas y mi mujer, Rosa, sugirió que las subastáramos en beneficio de la Cruz Roja y los más necesitados por culpa de la epidemia. Borja Saura estuvo de acuerdo y a mí me pareció una buena causa. Lo demás es historia. Las primeras carotas que no se han roto en Es Pla. Se realizó una rifa de tres carotas que recaudó 23.350 euros y una subasta de otras tres que consiguió 12.146 euros, todo ello para la Cruz Roja y la gente que hace colas diariamente ante sus dependencias para poder comer. Creo que todos hemos dado por bien empleado el trabajo de realizar las carotas, pese al duelo que nos embarga, la circunstancia amarga de tantas muertes como han conseguido detener las fiestas de San Juan