Asseguts a sa vorera

Comodidad pasiva

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¿Quieres un consejo? Actívate. No esperes a que alguien te saque de este embrollo. Sí, lo sé, ha habido una pandemia mundial que nos lo ha trastocado todo y nos ha puesto la realidad patas arriba. Nos ha costado vidas humanas, muchas vidas humanas, demasiadas vidas humana, puestos de trabajos, sueños, oportunidades y muchas cosas más, pero si vamos a quedar relamiéndonos las heridas a esperar que el puñetero virus se vaya como por arte de magia, estamos jodidos.

La situación es grave. El precio social que nos tocará pagar por todo esto será terriblemente más alto que el económico. Pero, te guste o no, los que nos vamos a sacar de este lío vamos a ser nosotros. Y nosotras. La gran mayoría, vamos a trabajar el doble para ganar, con suerte la mitad, para pagar más impuestos para poder cubrir los caprichitos de otros tontos. Perdón, tantos.

«Ya está», pensarás, «Dino ha vuelto a tomarse un lingotazo de purpurina y lágrimas de unicornio y está en plan optimista». Te equivocas, estoy luciendo mi versión más realista. Para mí, la palabra crisis tiene una connotación que equivale a cambio, a oportunidad. Está claro que el panorama es desalentador y que el afortunado que ha logrado mantener su trabajo puede discrepar y el que lo ha perdido, directamente mandarme a ese lugar lejano donde huele mal. Y con razón.

Pero los que seguimos a pico y pala tenemos la responsabilidad, nos guste o no, de tirar para adelante. A los que están arriba ni están ni se les espera y ojalá molestaran lo menos posible para que los que no entendemos de comités de expertos, pero sí de echarle al trabajo más horas que el reloj de un tonto, hagamos lo que mejor se nos da, ser responsables.

Si pensamos que alguien va a calmar nuestras necesidades con dinero regalado, que abra los ojos. Ese dinero no existe y lo vamos a tener que acabar devolviendo al inversor que nos lo ha dejado por un precio desorbitado. Pensar, por ejemplo, que la solución pasa por regar el país de ayudas o subvenciones, es idiota, cuando lo que necesitamos son más elementos activos produciendo de una u otra forma.

Quizás, en lugar de echarse culpas de una forma infantil, lo suyo sería que los que mandan –o sus asesores- buscaran cómo podemos reinventarnos o qué podemos hacer para fomentar la creación de trabajo. Pero claro, eso lleva trabajo. Mejor seguir soltando burradas a la espera de que todo pase mientras nos acusamos con el dedo. Total, a ratos parece que hasta hay gente que está cómoda en esta situación.