Dietario

El declive del civismo

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30-X-20 Viernes

Byung-Chul Han, filósofo alemán de origen coreano, lúcido analista de la sociedad que nos ha tocado vivir, se pregunta por qué Europa fracasa en la segunda ola de la pandemia, y Asia, no, cuestión francamente más interesante que las cabriolas políticas de la señora Ayuso o los brindis nocturnos de la señora Armengol (¡señor, qué tropa!). Y es que en Asia prácticamente no ha habido reinfecciones mientras Europa y Estados Unidos están realmente desbordados por el virus. Se podría aducir que allí el individuo está sometido a una vigilancia rigurosa que en Occidente sería inconcebible, pero, recalca el filósofo, Corea del Sur y Japón son impecables democracias... ¿Qué hacen de forma distinta?

Señala Byung la importancia del civismo, de la acción conjunta, en una crisis pandémica: «Cuando las personas acatan voluntariamente las reglas higiénicas, no hacen falta controles ni medidas forzosas que tan costosas resultan». «Que grupos de adolescentes celebren fiestas ilegales en plena pandemia, que se escupa o se acose o se tosa a los policías que tratan de disolverlas, que la gente ya no confíe en el Estado, son muestras de la decadencia del civismo. Paradójicamente, tienen más libertad los asiáticos, que acatan voluntariamente las severas normas higiénicas...». «Civismo y responsabilidad son armas liberales eficaces contra el virus, ya que liberalismo y civismo no tienen por qué excluirse, la sociedad liberal necesita un nosotros fuerte...».

Ay, el civismo, virtud indispensable para vivir en una sociedad libre y democrática, y hoy relegado al desván de los trastos viejos, como lo fueron aquellas ‘bellísimas personas’ de antaño, fiables por honestas y formales, a las que tantas veces me he referido, o el simple y llano sentido del deber, arrasado por el tsunami de los derechos, como el de disfrutar a tope y sin cortapisas que muchos jóvenes se toman al pie de la letra, o el pretendido derecho a una libertad irrestricta que los libertarios conversos, los ‘cayetanos’, negacionistas y tutti quanti enarbolan. Bon ball tenim o good dance we have si prefieren...

31-X-20 Domingo

«A veces en España hay que hacer planes para irresponsables políticos», afirma nuestro admirado paisano Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública en una entrevista para el programa Hora 25 de la cadena SER que es un compendio de sensatez y lucidez analítica. Ildefonso destaca en la entrevista que en Menorca se hacen las cosas bien, circunscribiendo rápidamente los brotes de coronavirus, pero no en otras autonomías (sin señalar). Ildefonso, por su preparación y talante, es un lujo y un orgullo para los menorquines...

3-XI-20, Martes

Norteamérica no solo es un gran país que nos ha sacado las castañas del fuego a los europeos en más de una ocasión, sino que su irradiación cultural influye poderosamente en todos los ámbitos de nuestra subpréfecture (Tomeu Gili dixit). Por eso seguimos sus avatares políticos con notable interés, aunque nunca como esta vez, después de que las elecciones de 2016 nos hicieran probar a todos la purga de un presidente tan peculiar como impredecible, dentro de su universo mental de extrema derecha asilvestrada. El trumpismo ha convertido el noble ejercicio de la política en una montaña rusa, ha atizado el supremacismo blanco, ha hecho crecer la desigualdad y ha polarizado terriblemente a la sociedad norteamericana, hasta el punto que se teme una reacción violenta si el resultado no es claro (Trump ha repetido con notable desfachatez que si pierde no aceptará los resultados).

Aunque el magnífico equilibrio de poderes (checks and balances) del sistema político norteamericano ha limitado los estropicios (de hecho, Trump no ha podido cumplir sus dos principales promesas, derogar el obamacare y construir el muro), cuatro años más de desgavell pueden ser letales incluso para la propia democracia liberal, cada vez más iliberal bajo su mando... Y el de Orbán, Bolsonaro, Boris Johnson y demás ralea de populistas-nacionalistas. Oremus.

4-XI-20 Miércoles

Me acosté anoche con la esperanza de que al despertar me encontraría a un anciano tan entrañable como aburrido, político de toda la vida,‘ liberal’ (así llaman allí a los ‘progres’ de aquí), moderado, razonable y con sus pagos a Hacienda en orden, dispuesto a devolver la serenidad y el buen juicio (la cooperación) a la política mundial, pero al abrir los ojos, el elefante aún estaba allí, repitiendo el sonsonete del fraud, fraud (fraude) sin prueba alguna, como de costumbre instalado en la mentira y la manipulación.

5-XI-20 Jueves

Y, en la mañana siguiente, el elefante seguía ahí, chapoteando en el fango. Señor, señor, aparta de nosotros este cáliz...