Café del mar

Igualdad a la fuga

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Solo nos falta vestir de negro, como hace años iban siempre las señoras mayores porque guardaban luto mucho tiempo por los seres queridos fallecidos, para representar la situación de duelo que vive la sociedad. La sociedad toda, desde la americana que no ha tenido más opción que elegir entre un anciano o un loco, hasta la doméstica, agobiada entre el acecho del contagio y la preocupación por mantener el empleo o, a las malas, sobrevivir simplemente.

Y en esta situación llega una buena noticia para los funcionarios, que tendrán una subida lineal, es decir igual para el empleado de la brigada municipal de Sant Lluís que, pongamos por caso, la directora general de Diversidad Sexual y Derechos Lgtbi. No habrá mejora, sin embargo, para los médicos y sanitarios, el colectivo del sacrificio, porque son funcionarios del Govern balear, que ha optado por la congelación salarial.

Resulta curioso que un gobierno progresista dé un paso más hacia la desigualdad, en este caso, entre los que pierden poder adquisitivo, que son la mayoría de los trabajadores, y los que la ganan, que son los funcionarios, que tendrán más aumento que la subida prevista del IPC, un 0,9 contra un 0,7 por ciento.

En poco más de dos años se había promovido a fondo la división entre hombres y mujeres, viejos y jóvenes, independentistas y constitucionalistas, ranciocomunistas y ultraderecha (el resto). Ahora se da un paso más, entre los empleados públicos y los de la empresa libre, en una preocupante coyuntura de destrucción de empleo y deterioro de las cuentas públicas.

La ministra Calviño, una de las pocas que mantenía cierto prestigio en el Gobierno de monteros y garzones, lo ha justificado diciendo que al menos habrá un colectivo (bien pudo decir casta) que podrá consumir para dinamizar la economía. Porca argumentación.