«Hoy es un buen día para ser feliz»

Estas son las horas en que aún no tenemos en puridad ninguna vacuna contra la covid-19, pero ha bastado un anuncio de que ya teníamos una prácticamente probada, y más o menos confirmadas sus bondades, para que ese invento virtual de la bolsa entrase en ebullición subiendo como una olla de leche. Claro, que ahora empiezan las pegas; una especie de IVA que va restando dividendos al por mayor. En primer lugar, hará falta dos dosis por persona para pensar que estamos vacunados; en segundo lugar, parece tan inestable que hay que mantenerla a -80º, una falta de temperatura propia del Polo Norte, que solo es posible conseguirla con nieve carbónica o nitrógeno líquido, que lo podemos encontrar industrializado a -110º. Para tener una idea de lo que esto significa, les diré que si cogiésemos un ratón y lo introdujéramos en un recipiente de nitrógeno líquido, moriría al instante, y a los pocos minutos si lo tirásemos al suelo se quebraría como si fuese de cristal. ¿Cómo llevar la vacuna hasta los centros de vacunación? Solo se me ocurre hacerlo con un depósito de nieve carbónica o nitrógeno líquido. Otro punto a tener muy en cuenta es saber la fecha de efectividad. ¿Se trata de una vacuna que nos inmunice de por vida o como la de la gripe que hay que ponérsela todos los años?

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En estos momentos hay varias vacunas en los distintos laboratorios a nivel mundial: AstraZeneca, Pfizer, Moderna, Oxford y Janssen. Con esos anunciados la bolsa se ha alborotado como si ya tuviéramos la vacuna. La pandemia mundial del sida que ha causado miles de víctimas aparece en Kinsasa, antigua capital de la República del Congo, en que pasó del mono al ser humano en torno a los años 60 en que se expande por todo el mundo; han pasado pues 60 años donde los laboratorios de todo el mundo han buscado afanosamente con todo su potencial tecnológico una vacuna, aunque desgraciadamente, el sida sigue sin tener ninguna, como tampoco las hay para otros siete virus mortales conocidos, entre ellos el ébola, cuyas consecuencias han sido desastrosas; tampoco hay vacuna ni tratamiento específico para el SROM. No debemos olvidar que para la gripe que todos los años para estas fechas acude a su cita, sí tenemos vacuna, pero su patógeno está lejos de desaparecer, y aunque la costumbre hace que lo echemos a barato, mata todos los años a miles de personas.

En cuanto a la vacuna para la covid-19, España necesitará arriba de 80 millones de dosis para vacunar por partida doble a toda la población. Por TV se ha dicho que no habrá problema. Yo barrunto que sí, pues por decir que no quede. También se ha dicho que costaría 2.000 euros por persona, luego treinta y pico euros y también que será completamente gratuita, nada que no se haya dicho considerando que llevamos muchos meses dando vueltas al mismo molino. Todos los que tenían algo que decir lo han dicho, lo que no puede negarse es que tenemos el mundo contaminado como quizá no lo ha estado nunca, por un virus extraordinariamente volátil y peligroso. Ya no es solamente los muertos y los contaminados los que nos afligen el alma. Miles de autónomos están echando el cierre de lo que hasta hace unos días era su medio de vida y el de miles de personas que encontraban trabajo, ahora vemos cómo se bajan las persianas quizá para no volverlas a abrir. A la pandemia sanitaria hay que sumar la pandemia económica y el tsunami laboral, y en su aspecto meramente sicológico, lo difícil que resulta sobrevivir con unos confinamientos que nos roban lo más bonito que tiene la vida, la libertad, como si fuésemos aquel pájaro que de nada le sirven las alas porque aún no sabe volar.