Asseguts a sa vorera

Quién le escriba

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Cuando merodeas con excesiva frecuencia este coto privado de ideas te puede pasar que algún sábado no encuentres las palabras que buscas o que necesitas para compartir con aquellos que te regalan un rato de su vida. Pasa más de lo que parece y menos de lo que creerías y por ello hay temas que dejas en la bandeja de ‘Asuntos pendientes’ a la espera de que llegue la inspiración otro viernes, otro martes u otro lunes.

Me supo terriblemente mal la marcha de Pere Melis. Tuve el placer de tenerlo como jefe durante un tiempo en la redacción del diario MENORCA, además de ser compañero durante mucho más tiempo. Fue capitán de un velero al que muchos miraban con recelo, como una especie de enemigo, la transformación de la página web en un medio paralelo al diario de papel.

Les ha costado salir a estas líneas porque cuando las escribo tengo miedo de caer en un pasteleo que el propio Pere detestaría. Ya lo dejó entrever su compañera de vida, Diana Font, que a él le habría sentado fatal ser la noticia y espero que cuando nos volvamos a ver no me lo tenga demasiado en cuenta.

Pere Melis perteneció a una raza de periodismo que cada vez está más de capa caída y más en extinción, el periodista que prefiere hacer las cosas bien antes que hacerlas rápido. Porque a Pere se le conocen pocas afirmaciones en sus noticias que no estuvieran comprobadas, contrastadas y revisadas. Dos veces. Ahora parece que esta profesión se va al carajo en favor de una inmediatez que muchas veces no dice nada y muchas otras veces lo dice mal.

Lejos de cualquier tipo de farándula, Pere Melis prefería escribir sobre la noticia que formar parte de la noticia. Acomodado en un segundo o tercer plano mediático, Pere, para mí, fue la necesidad de ser honesto con una profesión que debe tener conocidos, sí, pero nunca tener amigos. La amistad puede corroer la noticia, somos humanos.

No fue un periodista rápido, fue fiable, y la evolución de los medios de comunicación ha condenado a esa necesidad moral que deberíamos tener todos de comprobar lo que decimos, aunque con ello no seamos los primeros en publicarlo. Ese perfil de sabueso informativo parece que cada vez tiene menos sitio en una redacción porque los diarios tienen que estar hechos a una hora determinada.

Es una pena, la verdad, para el periodismo y para sus seres queridos y próximos. Se ha ido un buen compañero, un buen jefe y un buen amigo. Y a diferencia del coronel, Pere sí tiene quién le escriba y quién le echo de menos. Buen viaje, amigo.