Sin flash

Lo imposible

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¿Recuerdan la película de J. A. Bayona que lleva ese título? Cuenta la historia de un tsunami en el Índico que, como Chernóbil o Fukushima, son acontecimientos que nadie puede imaginar hasta que ocurren. De ahí, la poca capacidad de respuesta. Nos cogen desprevenidos y el daño es devastador.

Pues el año que despedimos ha sido otra manifestación impactante de lo imposible. Una pandemia que ha paralizado el mundo, causando miles de fallecimientos. Las consecuencias han sido catastróficas. Tardaremos en recuperarnos. Solo cabe esperar que el año nuevo nos traiga lo que también parecía imposible en tan poco tiempo: un remedio. Toda la humanidad se ha puesto a trabajar en ello y estamos pendientes de los mejores augurios para conseguir inmunizarnos.

Habíamos dejado la modestia demasiado aparte. Puede que, para algunos, la soberbia sea un mal incurable. Se creen autosuficientes. Pero en los peores momentos, experimentamos el sentimiento de indefensión, limitación, desvalimiento propio de los seres humanos… solo nos quedan la confianza y la fe para no dejarnos arrastrar por la desesperación. Sentirnos frágiles en un sentido e invencibles en otro. Es preciso descubrir por uno mismo esa fragilidad que nos hace ser humildes… y esa fortaleza que nos impulsa a superar nuestras limitaciones. Cada día que estamos vivos es un regalo para poder encontrar esas perentorias respuestas. Habrá que intentarlo, aunque parezca imposible.