Adiós a las armas

Un edificio generoso o no tanto

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«Se ha acomodado a las necesidades, es un edificio generoso». Así ha definido alguna vez el arquitecto Lluís Vives a la construcción que alberga la sede del Consell insular, como responsable del proyecto que ganó el diseño para convertirlo en realidad hace ya casi 18 años. Con un coste de 9,3 millones de euros, el edificio está distribuido en tres grandes plantas rectangulares, una de ellas bajo la superficie, por lo que el calificativo de ‘generoso’ puede ir asociado al de amplio, dados sus amplios pasillos, amplia sala de plenos, amplio despacho presidencial…

Si en aquellos albores del nuevo siglo el tamaño de la obra fue considerado por muchos excesivo, el tiempo ha revalorizado la perspectiva de quien lo ideó. Tanto es así que incluso esas tres plantas se han quedado pequeñas para los alrededor de 450 trabajadores de la institución insular, aunque no todos los empleados del Consell laboran en el edificio.

De esta forma se ha diluido una de las razones por las que se levantó tan magna edificación, que era la de unificar todos los organismos del ente insular. El Consell paga mensualmente diversos locales para la sede de la Fundación del Foment del Turismo, Injove y próximamente lo hará para el Servicio Insular de Familia, el Servicio de Igualdad y Diversidad, y el Servicio de Atención al Inmigrante y al Recién Llegado, hasta ahora en un local de la calle Vasallo, propiedad del Consell, que van a pasar a otro situado en la salida de Maó a Sant Climent.

Seguro que en estos departamentos habrá mejorado tanto la atención al ciudadano como las condiciones de los empleados, y que estas ubicaciones externas se ajustarán más y mejor a las normas sanitarias. Sin embargo, considerando el elevado coste mensual de los alquileres, por encima de los 1.500 euros mensuales, con las precariedades que vivimos, uno se pregunta si ha sido imposible rediseñar el interior del edificio central, recortar espacios para albergar alguna de estas áreas y economizar dispendios, considerando además que parte del personal ya no acude a la institución porque se acoge al teletrabajo.