Dietario

Turbulencias

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12-II-21 Viernes

Nunca me ha gustado hacer leña del árbol caído y suelo compadecerme de aquel que es víctima del especialmente doloroso fuego amigo, que es lo que le pasa estos días al líder de la oposición, enredado en la madeja judicial de su partido de la que intenta zafarse con notable torpeza. De la misma manera que la corrupción (proceso transversal a todos los partidos y clases sociales, como la estupidez) envenenó los últimos tiempos de Felipe González, el caso Bárcenas, más sistémico si cabe, puede hacer implosionar al partido alfa de la derecha española y esto no sería una buena noticia para nuestra democracia por cuanto supondría el drenaje de buena parte de su militancia hacia fuerzas de extrema derecha que poco pueden contribuir a la deseable moderación y estabilidad democrática.

13-II-21 Sábado

Nunca dejará de sorprenderme el desparpajo de algunos congéneres, como ese juez Garrido que tiene los pelendengues de menospreciar a los epidemiólogos («esos médicos de cabecera con un cursillo») y dictar una osada sentencia que de un plumazo relaja las restricciones en el País Vasco y ordena la reapertura de bares y restaurantes, entre el regocijo de libertarios y negacionistas. Solo nos faltaba la turbulencia de jueces verborreicos metidos a epidemiólogos sin cursillo…

14-II-21 Domingo

Dimite el Alto Comisionado de los Juegos Olímpicos por haber proferido «expresiones machistas y de menosprecio a las mujeres». Yoshiro Mori, de 83 años, cometió la imprudencia de permitirse una bromita sobre la verbosidad de las mujeres: «Si aumenta el número de mujeres en los comités habrá que regular el uso de la palabra porque de lo contrario no terminaríamos nunca las sesiones…».

¿No nos estará enturbiando la mente, además de los pulmones, el malhadado virus? ¿Qué se ha hecho del saludable sentido del humor? Parece que vayamos hacia una sociedad de ofendidos airados a los que habrá que pedir permiso para sonreír…

… Como airado con el trumpismo continúa el periodista anglo español John Carlin quien escribe hoy en «La Vanguardia»:

«Sabíamos que iban a absolver a Trump como sabíamos que iban a condenar a los independentistas catalanes. Frustrante para los que vemos al Donald y a todo lo que representa como un virus maligno para la humanidad. Si allá en Washington tuvieran jueces como Dios manda, jueces a la española, el expresidente ya estaría en prisión preventiva, no jugando al golf en Miami; si lo juzgaran en Madrid se moriría en la cárcel, cojones…».

15-II-21 Lunes

Amigos míos inequívocamente de derechas me han hecho saber que han votado o hubieran votado a Salvador Illa. Era un voto útil para descansar una larga temporada de procés y cambiar de sintonía. No parece que vaya a caer esta breva, pese al éxito incontestable del exministro (y de Sánchez, no lo olvidemos). Salvo contorsiones inesperadas, habrá gobierno independentista y raca raca asegurado, doble ración diría, con la némesis de un crecido Vox. El descalabro del PP es, como apuntaba más arriba, una muy mala noticia para la estabilidad democrática, aunque se lo han buscado con largueza.

16-II-21 Martes

En cuanto a la cuestión nacional, y para coger perspectiva ante su previsible recrudecimiento, mejor acudir al amigo y gran hispanista Sir John Elliot con quien tuve el inmenso honor de compartir hace un par de años una amable y soleada jornada menorquina, y que afirmaba anteayer en «El País» («¿Una Escocia independiente?»):

«Conjeturaría que, al final, se celebrarán procesos constitucionales tanto en Gran Bretaña con Escocia como en España con Catalunya, de los que saldrá un marco constitucional que no sea estrictamente federal sino con un reconocimiento asimétrico de que todas las partes tienen el deseo legítimo de mayor libertad y flexibilidad para administrar sus propios asuntos y que propondrán soluciones que ofrezcan el grado de autogobierno más apropiado para satisfacer sus necesidades. Pero ni siquiera los historiadores son infalibles».

La victoria del PSC refuerza al Gobierno en su estrategia catalana y obliga aún más si cabe a intentar la mesa de diálogo con estas y otras cuestiones sobre el tapete. Y digo preventivamente ‘intentar’ porque a la vista de las condiciones previas exigidas por los republicanos (amnistía y autodeterminación), resulta harto complicado un mínimo entendimiento. Con relator o sin él, vienen turbulencias.

17-II-21 Miércoles

Solo una cuestión concita unanimidad entre la gente con la que hablo aquí y allá, la mayoría por teléfono: ¿Cuánto tiempo podrá aguantar este gobierno la rocosa china en el zapato que es su vicepresidente segundo? Dios, qué tipo tan turbulento…