Dietario

El insustituible periodismo

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19-II-21 Viernes

Jornada barcelonesa d’anar de metges. La ciudad se nos muestra huidiza, con múltiples comercios cerrados, restaurantes con horario restringido, el deprimente aspecto de una ciudadanía enmascarada y cabizbaja, como compendio de una indisimulable tristeza ambiental. No es para menos, hemos llegado a una lógica ‘fatiga pandémica’ y ni siquiera la perspectiva de una vacunación masiva desata la alegría de vivir. Cuando asoma tímidamente por la esquina, la amenaza de las nuevas cepas o, peor aún, de otras pandemias, el drama de la economía, o la última idiotez de algún político, se encargan de espantarla.

Aun así, intentamos conservar algo de la ‘vieja normalidad’, tomando el aperitivo en la terraza del Insólita Gea, nuestro bar-restaurante de confinamiento barcelonés, en los aledaños del Paseo Gaudí y del maravilloso (en todos los sentidos) Hospital de Sant Pau. Hay que tonificarse para resistir una jornada de arrossegar el cul por cortesía de los horarios de Vueling…

20-II-21 Sábado

En la tertulia ateneística telemática de la semana, el editor de «Es Diari» Josep Pons Fraga desliza unos interesantes datos sobre el comportamiento de los medios de comunicación baleares durante en el año de la pandemia. Resulta que nuestro periódico solo bajó un 7 por ciento de difusión mientras el «Diario de Mallorca» un 11 por ciento, el «Diario de Ibiza» lo hizo un 16 por ciento. El más damnificado fue «El Día/El Mundo de Baleares» con un 28 por ciento que no pudo remontar y acabaría cerrando.

En cuanto a la difusión acumulada, según la OJD, «Es Diari» es el tercer diario de Balears, con un 9 por ciento después del «Última Hora» con un 38,96 por ciento y el «Diario de Mallorca» con un 20,7 por ciento, mientras el «Diario de Ibiza» se queda con un 6,21 por ciento y el «Ara Balears» con un 1.31 por ciento. Larga vida a «Es Diari», que creció espectacularmente en su edición digital, masivamente seguida en su información sobre la pandemia. Nada menos que 22,8 millones de visitas, mientras que en 2019 habían sido 14,1 millones…

21-II-21 Domingo

Vaya por delante que no me gusta un pelo la catadura del joven rapero ni las horrendas letras de sus canciones (?), pero de esto a encarcelarlo por sus bodrios, va un trecho. Bueno, en general uno no es mucho de encarcelar a la gente salvo que se trate de elementos claramente peligrosos. Ni siquiera encarcelaría por un delito de desobediencia a las leyes del país, susceptible de una sanción administrativa (fuerte y dolorosa multa y larga inhabilitación para cargos públicos) o, como sugiere hoy en el «Menorca» su director Josep Bagur, trabajos en beneficio de la comunidad, como por ejemplo pintar los muros exteriores de una casa cuartel de la Guardia Civil…

Según el juez y antiguo colaborador de «Es Diari» Fernando Pinto, hoy en el Tribunal Supremo, en España existe una especie de ‘populismo punitivo’, un humus propicio a legislar en caliente y a encarcelar a todo prójimo cogido en falta, muy propio del país del «no sabe usted con quien está hablando». Otra lacra ancestral.

22-II-21 Lunes

El rapero‘artista’ y la pija con camisa azul: Extrema izquierda y extrema derecha meciendo la cuna del horror…

23-II-21 Martes

Cuarenta años ya de un auténtico golpe de Estado (aunque fracasado), con sus militares sublevados invadiendo el Congreso de los Diputados, disparos, tanques en las calles, ocupación de centros de comunicación, toque de queda… Conviene precisarlo en tiempos de ‘relatos alternativos’ que banalizan el concepto de golpe de Estado y pueden confundir a los más jóvenes. Un golpe de Estado es eso y no otra cosa.

Como tantos escribidores en estos días conmemorativos, trato de recordar lo que estaba haciendo en el momento de la irrupción en el Congreso del‘patriota’ Tejero y lamento no tener un relato más glamuroso, pero es que me pilló en el baño y recuerdo que erré el tiro, en un preludio de lo que sería después la peripecia miccional de un honorable prostático. Luego recuerdo que fui a la redacción de «Es Diari» para que Paco Pons Capó me informara de verdad, y tras el «tranquil, Jordi, tranquil» del Rey, me fui a dormir relativamente relajado.

24-II-21 Miércoles

Rescato de mi archivo de viejos documentos una fotografía de la tarde del 23-F en la que unos ciudadanos leen ávidamente la legendaria portada de «El País con la Constitución», el único periódico que tuvo los bemoles de salir a la calle la misma tarde, en pleno secuestro del Congreso, aparición que les llegó a los diputados retenidos a través de la radio y les inyectó una terapéutica dosis de esperanza… Hoy día, y frente al guirigay de las redes, el periodismo serio sigue siendo insustituible como servidor público y valedor de la democracia.