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Ya no nos apetece viajar, por culpa del coronavirus. Sin embargo, el catorce por ciento de los españoles dice que volverá a «hacerlo» –volverá a viajar-cuando haya recibido la vacuna. De momento todos tenemos nostalgia de los viajes de antes, cuando no había riesgo de infección y nadie sabía lo que era la «nueva normalidad». Pero cuidado, ya entonces Carlos Gardel cantaba en las viejas gramolas aquello de «caminito que el tiempo ha borrado… una sombra ya pronto serás». Y Antonio Machado decía que no hay caminos, sino estelas en la mar. El sector turístico reclama que los ERTE se mantengan para garantizar su supervivencia. Vive con la esperanza de que el próximo verano vaya a ser algo cercano a la normalidad, pero todavía con mascarillas.

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Por cierto, ¿saben lo que significa ERTE? Significa «Expediente Temporal de Regulación de Empleo». O sea que todos los empresarios que todavía lo son están «expedientados» o deberían estarlo. Pero a mí me sorprende mucho oír hablar de millones. Cuando hablan de la primera, de la segunda, de la tercera y de la cuarta ola las autoridades suelen decir en televisión que se va a conceder una partida de tantos millones para esto y tantos millones para lo otro y tantos millones para lo de más allá… Y yo me pregunto, ¿de dónde sacan los millones? La gente ya no puede pagar impuestos, porque no puede trabajar, y no creo que nadie los regale, porque entre nosotros suelen decir que es qui regalava ja és mort. Y sin embargo, cada vez que hay que cerrar negocios, cada vez que hay que comprar vacunas, cada vez que hay que ayudar a los trabajadores, cada vez que se producen disturbios callejeros, cada vez que nos llega una catástrofe natural, etc., se nos dice que van a destinar una partida de tantos millones para arreglarlo. Y hablan de millones de euros, que contados en pesetas resultan ser cantidades apabullantes. Y yo sigo sin salir de mi asombro. Porque lo de la maquinita de hacer papel moneda sin fondos ya se demostró en Menorca durante la Guerra Civil que no sirve. El verano pasado algunas agencias extranjeras ya produjeron entre nosotros cero mil euros, abrieron cero hoteles y dejaron de cumplir tropecientos contratos ateniéndose a una cláusula que preveía una pandemia cuando nadie la preveía, de modo que ya tienen cierta experiencia en lo de anular reservas y aunque pueden prometer y prometen que habrá turismo el año que viene, Carlos Gardel sigue cantando aquello de «desde que se fue, nunca más volvió».