Con derecho a réplica

No me pisen lo 'fregao'

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¿Cómo están queridos lectores? ¿Se han vuelto más perezosos? ¿Dejan para mañana lo que podrían hacer hoy? Perdónenme por tanta pregunta nada más empezar, pero es que tengo un montón de dudas y ando como loco buscando respuestas. He leído que en este contexto pandémico en el que estamos sobreviviendo, se ha disparado la pereza. No es solo que aplazamos las obligaciones todo lo que podemos, procrastinamos a tope, y nos distraemos con lo banal para oxigenar un poco las neuronas y no estar siempre más tensos que un vegano en una parrillada argentina, sino que además andamos cabizbajos y con la mirada perdida por encima de nuestras mascarillas.

El filósofo Santiago Alba Rico ha escrito: «Todo invita ya a pensar que, de la pandemia, saldremos intelectual y culturalmente desestimulados, políticamente cabreados, socialmente perezosos». Telita con la frase, el filósofo la ha clavado. Es obvio que andamos desestimulados en lo intelectual y en lo cultural, casi todas las vivencias del último año entran por Internet y por las plataformas digitales, incluso sé que hay muchas personas, que eran grandes lectoras, que en el último año les ha costado muchísimo concentrarse en un libro, o mantener la atención en algo que fuera más largo que el capítulo de una serie o un sencillo tuit.

Lo de «políticamente cabreados» viene de más atrás, de cuando nos metieron en la cabeza que un minojob era un trabajo, que lo privado funciona mejor que lo público, que los inmigrantes viene a robarnos, que la okupación es el problema y no los desahucios. Que es normal que a unos se les regalen máster y otros no puedan estudiar porque no hay becas, que los reyes son campechanos y por lo tanto da igual que sean corruptos. Que a las feministas se les pueda poner detrás la palabra «nazi» para desacreditarlas y no pasa nada, pero si a los fachas de verdad les llamamos fachas se ofenden los pobrecitos y van diciendo: «pienso como un facha y hago cosas de facha, pero también ser ir a ‘El Hormiguero’ a divertirme, así que como me llames facha a los tribunales que vas, como cualquier rapero de mierda».

En cuanto a lo de «socialmente perezosos» me preocupa y mucho. Joder, sabemos que la soledad mata, y que una cosa es que te guste estar solo de vez en cuando y otra muy diferente que no puedas quedar con quien quieras y cuando quieras cuando a ti te apetezca. Somos animales sociales, es cierto que unos somos más animales y otros son más sociales, pero estamos diseñados para ir juntos. No hay 8.000 millones de cuevas en el mundo para que cada habitante de la Tierra se meta en una, duraríamos muy poco, al menos yo que no sé hacer fuego si no tengo mechero y unas buenas pastillas de encender, y aun así no prometo nada.

¿Saben lo que más le molestaba a la Luisa, mujer fuerte y luchadora? que le pisaran lo ‘fregao’. No le importaba currar como una mula, de verdad que no, pero lo de tener que volver a hacer el trabajo que ya había hecho, eso sí que no, por ahí no pasaba, así que ojito con pisar ese suelo recién limpio porque la Luisa manejaba la fregona cual samurái su catana y te metía con ella en toda la cabeza sin que te diera tiempo a decir un «lo siento». Pues eso, que si ya habíamos pasado unas cuantas pantallas en el progreso de la sociedad, si ese trabajo ya estaba hecho ¿porqué vienen ahora a pisárnoslo los que añoran tiempos muy oscuros? Claro, luego pegas un ‘fregonazo’ y te echan a ti las culpas. ¡Ay! la Luisa, como se te echa de menos. Feliz jueves.