Sa gleva

El desorden que nos gobierna

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Desde el día y la hora que tenemos vacunas, no hablamos de otra cosa, por más que desde mi modesto entender, queda sobre la vacuna mucha tela que cortar, porque entre otras cosas, vamos a ver ¿cómo explicar con coherencia que hayan aparecido casi al mismo tiempo 7 u 8 vacunas? ¿No habría sido mucho mejor aunar desperdigados conocimientos sacando de cada una lo mejor y haber hecho una sola vacuna? Si bien para tener el mercado cubierto habría que producir esa vacuna en distintos países, pero bajo la misma fórmula. Puesto a querer saber lo que ignoramos ¿cómo explicar por ejemplo que en 50 años desde que paso del primate al ser humano, estas sean las horas que aún no tengamos ninguna vacuna para combatir el sida?

El próximo año es probable que tengamos que vacunarnos de nuevo contra la covid-19, como pasa con la vacuna de la gripe. Si eso va a ser así, supongo que no tendrá causa-efecto, que nuestra primera vacuna sea cualquiera de las ocho distintas con las que se está vacunando el mundo en estos momentos. Supongo que eso no importará para que tenga que coincidir con la próxima vacuna que se nos tenga que suministrar, porque unas son efectivas un 60 por ciento, otras un 70 por ciento, un 80 por ciento o un 90 por ciento. Supongo que no pasará nada si las próximas vacunas no coinciden con las que nos están poniendo ahora. Otra situación sobre la vacuna que supongo que las autoridades ya habrán pensado algo al efecto, es saber qué pasará a los no vacunados si les pilla el tiempo de vacunarse estando de vacaciones que ya tenemos a la vuelta de la esquina. Por no mirar a nadie me miro a mí mismo, supongamos que me llaman para ponerme la vacuna pero me encuentro en Costa Ballena o en un recóndito país africano, donde no tengo posibilidades de regresar en la fecha y hora que necesito, y puesto a hacer locuras viajeras, exagerando el ejemplo ¿qué tal en una tribu de bosquimanos en el Kalahari? Pero ahora en serio, mucho más a la mano, lo normal será que me llamen para vacunarme en cualquier de los cuatro o cinco hospitales en Madrid centro que han designado para convertirlos en vacunómetros. Me pregunto ¿a qué razón tener que hacer entre la ida y la vuelta más de 70 kms en medio de un tráfico infernal cuando tengo, como quien dice a la puerta de la esquina el hospital Príncipe de Asturias, un enorme hospital que atiende a los pacientes de Alcalá de Henares y pueblos limítrofes, evitándome la cola de la gente que espera para ser vacunada de más de dos horas. Dicho de otra manera, las facilidades que nos dan para algunos, no son otra cosa que la falta de capacidad organizativa que parecen tener algunas autoridades políticas, que se han montado un desorden de mucho cuidado, donde cabe todo tipo de molestias. Ponga usted una queja ¿Una queja? ¿Para qué? ¿Por qué no hacen ustedes las cosas mejor? Por extrapolar otro ejemplo sobre un hecho concreto que me acaba de suceder: resulta que ayer tuvimos que llevar mi coche a pasar la ITV, lo que se asombrarán es saber cuántos kilómetros se le hicieron desde la última ITV a fecha de ayer, pues exactamente 14 kilómetros ¿Y a mí que me cuentan? Tiene que pasar usted la ITV todos los años al margen de los kilómetros que usted haya hecho. Pues ahí precisamente es donde está el fallo, no es igual tener que pasar la ITV a un coche que ha hecho 14 kilómetros que a otro que ha hecho 20.000.

La ecuación es sencilla, el año pasado estuvimos confinados, luego en mala hora, me pasé una larga temporada en el hospital y cuando salí del mismo, estuve mucho tiempo andando por la mañana 200 metros apoyado en María. Total, que mi coche permaneció estabulado en su cochera un año entero. Descontando 14 kilómetros, y a pesar de todo ello, unas leyes que no entienden de otro problema que no sea cobrar y perder una mañana, me dijeron que tenía que pasar la dichosa ITV. Me di cuenta que era inútil insistir, intentar razonar, porque eso era como poner una alpargata en una jaula y esperar que cante. Cuando las leyes no son razonables ni se pueden razonar, difícilmente serán comprendidas por quien parece que sólo está obligado a cumplirlas.