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Georgia O’Keeffe en el ‘Thyssen’

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Para los amantes de la pintura, vivir en Madrid es como para el que gusta del chocolate y tiene la suerte de vivir en una pastelería, donde su oferta reina es el chocolate.

La covid-19 nos tiene en un sinvivir, además soy de los que voluntariamente procuro salir muy poco de casa, lo que aprovecho para que los libros de mi biblioteca vayan escasos de polvo. No obstante, me han avisado que en el ‘Thyssen’ expone por primera vez en España 90 obras de la estadounidense Georgia O’Keeffe (1887-1986), probablemente la artista mejor pagada o una de las mejores del pasado siglo. Su obra «Estramonio. Flor blanca», fechada en 1932, se vendió por 35 millones de euros en 2014. La obra de esta pintora estará expuesta en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hasta el 8 de agosto; la entrada general cuesta 13 euros.

La obra de esta autora es por lo variopinto realmente curiosa, sobre todo para un géminis puro como yo. Su famosa «Flor blanca de Estramonio» fue subastada en Sotheby’s, por 35,4 millones de euros. Me han parecido magníficas las puertas magistralmente envejecidas las maderas, los cráneos de venado con su cuerna, sus paisajes urbanos, la naturaleza de los barrancos y montañas de desiertos americanos, pero también flores. Algunos críticos de arte han señalado siempre los cuadros con flores como una pintura femenina. Discrepo de su opinión, al menos en el caso de esta autora de la que estamos comentando su trayectoria artística; bien se puede decir que su obra más cara es la «Flor blanca de Estramonio». Su variedad de temas me hicieron muy entretenida la muestra; su pasado de dibujante de cuando exploraba la abstracción se puede aún ver en algunas obras como por ejemplo «la puerta negra con rojo», que particularmente a mí solo me llama la atención para tener una prueba palpable de la dualidad de estilos tan acentuada en una misma autora.

No sé si digo bien, pero la abstracción en dibujo y en pintura no es santo de mi devoción, todo y que procuro tener el máximo respeto por el trabajo de quien se reivindica como artista de la abstracción, donde sin duda las posibilidades son amplísimas.

Me ha llamado soberanamente la atención su obra «Estramonio. Flor blanca» que como ya dije antes es una flor de estramonio. Seguramente la autora falleció rozando el centenario sin saber nunca la fuerte toxicidad de esta flor, motivo sobrado para que se haya ganado el sobrenombre «de la planta mortal de las brujas». He leído que esta planta crece fundamentalmente en Méjico, discrepo con completo porque es común en cualquier zona de temperatura amable. En España es abundante especialmente en taludes y zonas bien abonadas, como puede ser donde haya estado un basurero. Por si algún lector tuviera curiosidad dadas las peculiaridades del estramonio, con su permiso me apartaré del camino que traía para dedicar unas líneas a esta planta tan tóxica.

Según cómo se dice la toxicóloga María del Mar Serrano, con unos pocos granos de su semilla te envenenas, y en nada que se haya ido la mano en poner unos granos de más en el potingue que se haya servido buscando un alucinógeno del que algunos ‘notas’ son tan aficionados, lo más seguro es que la ‘rosques’, como les pasó a dos jóvenes de 18 años que fueron encontrados muertos en un bosque de Perales del Río, pueblo de los alrededores de Madrid; habían tomado unos granos de su semilla que contiene atropina, escopolomina-hiosciamina, un coctel tóxico que puede fácilmente provocar la muerte. En Valencia, cinco estudiantes prepararon un brebaje con estramonio, se intoxicaron todos muriendo dos de ellos.