Vía libre

Ciudadanos cenicientas

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El día 1 entró en vigor el nuevo recibo de la luz, que incluye la discriminación horaria para intentar controlar el gasto. Un galimatías de tramos del que, lo que queda más claro, es que el fin de semana será un festival de lavadoras y hornos.

¿Pero qué pasará cuando en verano pongamos el aire acondicionado a la una del mediodía o en invierno el radiador eléctrico a las siete de la tarde? Pues que si en tarifa valle nos dicen que la electricidad será un 95 por ciento más barata, es de esperar que el hachazo se produzca justamente en las horas que más tiempo pasamos enchufados, entre otras cosas porque de doce de la noche a ocho de la mañana estamos durmiendo. Tampoco pueden aprovecharse del tramo más barato las empresas que, sí o sí, tienen que funcionar en los horarios en los que la energía es más cara, pongamos una cafetería de 10 a 14 horas.

Organizaciones como Caritas llevan denunciando hace tiempo la pobreza energética, hogares que no pueden calentarse en invierno o que no pueden afrontar recibos de suministros básicos; en un año su fondo de solidaridad ha destinado más de cuatro mil euros en ayudas para que familias menorquinas puedan afrontar esas facturas, entre ellas la de la luz, dinero solidario que engorda las arcas de las grandes compañías. En lugar de bajar impuestos como el IVA para beneficiar al consumidor, el Gobierno nos anima a trasladar tareas del hogar a la madrugada, algo muy poco realista, ponerse a cocinar para el día siguiente o a planchar robando horas al descanso, o en un tramo llano, de 8 a 10 de la mañana o de dos a seis de la tarde, en el que la mayoría ya ha vuelto al trabajo.

Como símbolo de esta nueva regulación para ciudadanos cenicientas se ha erigido la lavadora, en el caso de que sea programable. Y ahí tampoco va a haber suerte para quienes vivan en una comunidad de vecinos con oídos sensibles, porque las normativas municipales lo dejan muy claro, nada de pasarse de decibelios poniendo la colada cuando los demás descansan. Veremos si la recomendación abaratará el recibo pero traerá multas y conflictos de convivencia.