Madre mía queridos lectores, como se ha puesto ‘agobiosto’, Menorca está de moda, eso bien gestionado tiene su lado positivo, por el contrario eso mismo mal gestionado puede ser el principio del fin de absolutamente todo. Llámenme loco, pero no creo que a los turistas les guste estar atascados en nuestras carreteras día sí día también, ni esperar dos horas al sol para comer en un restaurante, ni encontrarse las playas abarrotadas sin un huequito donde poner la toalla. Están vendiendo nuestra Menorca como la isla para desconectar, la isla del ‘poc a poc’, porque para fiestas locas ya hay otras islas, pero amigo, tenemos las costuras de la isla a punto de petar, cualquier pequeño incidente y colapsamos, porque somos tantos que ya no cabe ni una aguja más en este pajar.

Juguemos un «veo, veo» para intentar entender un poquito lo que estamos viviendo. Veo, veo que cada vez hay más negocios concentrados en muy pocas manos, y ahora llámenme maniático pero eso no es bueno, me temo que la pasta que genera el hecho de que estemos de moda no se va a repartir equitativamente, habrá unos poquitos que se forrarán de manera exponencial, y otros muchos que recogerán las migajas que estos suelten, ojo, igual me equivoco y empiezan a pagar sueldos dignos y generosos a todo el personal del sector servicios que se lo tiene más que merecido. Y empiezan, también, a cuidar a los pequeños autónomos que son los que generan curro estable y de calidad, frente a los grandes inversores a los que se la pela cerrar o abrir un negocio aquí o en Honolulu, despidiendo a quien haga falta, cuando haga falta y como haga falta

VEO, VEO QUE el precio de la vivienda se ha ido más allá de las nubes, y eso va a dar mucha pasta a especuladores del ladrillo, pero va a ponerle la vida muy difícil a cualquier familia que quiera vivir en nuestra isla, nos podemos convertir en una isla segunda residencia, donde estaremos abarrotados en vacaciones y seremos pueblos fantasma el resto del año. Igual no tardamos en ver en Menorca campamentos improvisados en los parkings, donde currantes, a los que no les llega el sueldo para pagar una casa, tienen que apañarse en caravanas. No sé, lo mismo soy un exagerado, pero como lo hemos visto en Eivissa...

VEO, VEO QUE dentro del monocultivo económico, todo al turismo, nos hemos especializado aún más, y ahora nos lo jugamos todo a un turismo ‘cayetano’ patrio y francés. Ni dios se acuerda ya de aquello que se hablaba de diversificar la economía, de crear un turismo sostenible, de que somos Reserva de la Biosfera, de que hay que conservar nuestro territorio porque es el que nos da de comer, de que el turismo termita es pan para hoy y hambre para mañana, ¿para qué?, estamos bailando en esta fiesta y nadie tiene el valor de apagar la música un momento y reflexionar sobre si vamos por el buen camino, y más ahora, que el puñetero bicho lo ha jodido todo aún más.

Veo, veo, postureo. Muchos grandes inversores disfrazan sus ansias de negocio salvaje dándole un barniz de amor a Menorca, pero basta rascar con el dedito esa ligera capa de buenrollismo para darse cuenta de que todo eso les importa una mierda tamaño campo de golf. Si se ponen ese burdo maquillaje es sencillamente porque aumentan beneficios.

Veo, veo, que no quiero ser Venecia, no quiero que Menorca se convierta en un gran decorado vaciado de alma para entretener a los turistas, no quiero la «Dysneificación» de nuestra isla… esto más que verlo lo deseo, pero desearlo seguro que no basta. Feliz jueves.

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