Sin flash

Criptomanía

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Vimos desaparecer la peseta y hemos asistido al nacimiento del bitcoin. Las transacciones humanas no conocen fronteras. Dicen que las monedas virtuales tienen una gran volatilidad. En eso no se diferencian de todo lo demás, que se ha vuelto evanescente, frágil, líquido y fluido. La capacidad de adaptación al cambio, de relacionarnos, de controlar el estrés y la creatividad frente a los problemas, serán las claves del futuro. Puede que siempre lo hayan sido. No somos el centro del universo, pero tampoco somos insignificantes. Lo que pasa es que, normalmente, el significado está oculto cual criptomoneda. No existe física ni materialmente, pero puede provocar consecuencias tangibles en la realidad. Un experto vaticina que, dentro de diez años, el dinero será virtual. En gran parte ya lo es. El mundo se sigue moviendo, aunque muchas cosas desaparezcan, como los monederos, las cabinas telefónicas o la tranquilidad en agosto.

Dar significado es una necesidad vital ya que, de lo contrario, viviríamos una existencia absurda. La sociedad de consumo o los políticos de todos los pelajes juegan con nuestros significados e intentan que adoptemos los suyos. Por interés. Pero la auténtica rebeldía puede llevarnos a buscar significados ocultos que no nos puedan robar o manipular para llevarnos al huerto. Aquellos que, sin ser vistos, actúan, nos mueven, nos aportan paz, luz, alegría, y le dan un sentido propio a nuestros días.