Les coses senzilles

El último viaje

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Antes no nos enterábamos de lo que decían en misa, porque lo decían en latín. Ahora lo dicen en nuestra lengua, y resulta que abusan un poco de Pablo, porque tan pronto dicen «Doneu-vos la pau» como «la pau sigui amb vosaltres» o «aneu-vos-en en pau» lo que, mal traducido, suena a daros a Pablo, la Pablo esté con vosotros o iros en Pablo. Todavía es más curioso cuando la misa es de difuntos y la gente dice «Que en pau descansi», es decir, que descanse Pablo. Claro, es lo que les pasa a los muertos, todo el mundo les desea descanso, o bien sueño, porque no dicen «morir» sino dormir el sueño eterno. Esto entra ya dentro del campo de los eufemismos, que son términos que se usan para reemplazar algo que queremos expresar pero que puede resultar un tanto duro o malsonante. Eufemismos para morir serían, por ejemplo, «pasar». Fulanito ha «pasado» esta noche. ¿Ah, sí, y a dónde iba? Nadie sabe a ciencia cierta a dónde iba, porque nadie ha regresado todavía de la muerte. Claro que lo que suelen decir es «pasar a mejor vida», lo que no deja de ser incierto, sobre todo a la vista de las momias de los faraones egipcios, que no tocaron para nada los alimentos ni las riquezas que metieron en sus tumbas. Otros eufemismos para no decir «morir» o «muerte» son «partir», «dejar», «perder», «dormir», «llamar», etc. Fulanito ha «partido», nuestro amigo nos ha «dejado», hemos «perdido» a nuestro querido sobrino, mi tío ya «duerme» el sueño eterno, el Señor le ha «llamado»… Todo frases que fuera de contexto resultarían jocosas, puesto que no sabríamos si tenía billete para partir, si se ha despedido al dejarnos, si somos tan descuidados que hemos perdido a nuestro sobrino, si nuestro tío era en realidad tan dormilón o si cuando le han llamado ha prestado oídos. (Ya saben lo que dijo un alcalde famoso: «¿Qué gritan en este hotel? Porque a mí tendría que gritarme a las seis en punto») Por cierto, que también existen los disfemismos, que son lo contrario de los eufemismos, una forma dura y ofensiva de decir algo, y entonces diríamos: «mi tío ha mordido el polvo».

Pero los eufemismos se usan para todo. Ya se sabe que yo no soy viejo, sino que estoy en la tercera edad. Pero es que además no hay guerras en el mundo, sino conflictos armados. Y en las guerras no mueren civiles, sino que existen daños colaterales. Tengo un amigo que nunca va a mear, sino a hacer pipí, y además no tiene pene, sino miembro viril. Este seguro que no morirá, sino que hará el último viaje.