Comisiones Obreras tuvo que salir al paso anteayer para atenuar el impacto del whatsapp de Miguel Pardo, secretario general de una de las secciones del sindicato, en relación a la vuelta al trabajo de los empleados después de cuatro días de la huelga de basuras. «No os matéis a trabajar, que la mierda esté una semana en la calle. No trabajar.  Ir a hacer mínimos, dar vueltas para gastar combustible», fue parte de la arenga del sindicalista de Mallorca considerando, quizás, que el paro no había sido desconvocado sino pospuesto.

Las consignas del audio que se han hecho tristemente virales para el representante sindical se difundieron en la noche del lunes después de que se alcanzara un acuerdo mínimo para el aplazamiento de la huelga cuando ya, efectivamente, la mierda estaba extendida por muchos municipios de Mallorca y los tres de Menorca que sufrieron la legítima medida de fuerza adoptada.

CCOO ha tratado de esgrimir que la perorata de su secretario no debe sacarse de contexto, aunque cuesta discernir qué otra ubicación contextual puede tener aleccionar a los trabajadores a que consigan que la porquería permanezca visiblemente esparcida durante una semana en la calle, con todo lo que hubiera supuesto.

El fondo y la forma de su mensaje está meridianamente claro y denota una fórmula de presión, en otras circunstancias un tanto comprensible, que sin embargo aquí deja de serlo porque si el sindicato acepta un acuerdo de aplazamiento es para que el trabajo se reanude con normalidad. No solo eso, sino que la rudeza de su discurso en una coyuntura como la que ya se advertía tras cuatro días sin un servicio esencial no le deja precisamente en buen lugar.

Quien le haya traicionado haciendo viral el audio ha hecho un flaco favor a su responsable,  pero además ha permitido constatar cómo se las gastan algunos representantes sindicales a la hora de plantear el pulso a las patronales.