No es cierto que cualquier tiempo pasado fue mejor, como decía Jorge Manrique. Hace dos siglos, los trabajadores necesitaban las huelgas para reclamar sus derechos y que no se les explotara como se hacía durante la revolución industrial. Hoy, los derechos están reconocidos y lo que hace falta es apurar una negociación para alcanzar acuerdos. CCOO sigue utilizando la huelga como se hacía en el siglo XIX cuando se trabajaba de 14 a 16 horas diarias, se explotaba a los menores, se aplicaban castigos corporales, se despedía sin causa, los salarios eran insignificantes, condiciones en locales insalubres, sin bajas ni pensiones. Hoy estamos mucho mejor.

Los trabajadores de la limpieza tienen todo el derecho a reivindicar mejoras salariales y para eso hay una mesa negociadora del convenio, con acuerdos, alcanzados antes de la huelga, que les benefician. Lo que creo que no es correcto es que, en Menorca, un sindicato minoritario en el sector convoque una huelga con un seguimiento del 25 por ciento, monte piquetes que impiden trabajar a los que no están en huelga, incumpla los servicios mínimos y, una vez terminada la huelga, su dirigente Miguel Pardo anime a los trabajadores a dejar las calles sucias, a ralentizar el ritmo de trabajo, para que se siga viendo la protesta. Y todo ello sin consecuencias.

Los ayuntamientos van a descontar a las empresas los cuatro días de trabajo, pero CCOO ya ha advertido que si ese coste se repercute entre los huelguistas vuelven a dejar la basura en la calle. Los ayuntamientos son responsable de las concesiones y podrían haber aplicado cláusulas sociales sin esperar al convenio balear. Además de ser más sensibles con la situación laboral de quienes cubren una prestación pública, ahora tendrían que abrir expediente y sancionar a los responsables de una huelga a la antigua, que no ha reportado beneficio alguno a los trabajadores. Si un sindicato quiere organizar barricadas de forma irresponsable que pague la factura.