La depuración de la estadística de vacunación, con la incorporación por parte de la Conselleria de Salud de las personas que han recibido sus dosis fuera de Menorca pero constan empadronadas en la Isla, ha demostrado dos cosas. Por un lado, algo que siempre se ha intuido y que la pandemia y la vacunación masiva han puesto al descubierto: que mucha gente consta en los padrones pero realmente no vive aquí todo el año o mantiene la residencia por otros fines, como volar con descuento. Ese es un tema que merece otro análisis, pero desde el punto de vista sanitario, la detección de esos 8.476 empadronados que se han vacunado fuera reposiciona Menorca en su lugar real del ranking de inmunización contra la covid-19, que es mejor que el que se manejaba hasta la fecha y está en línea con el resto del país.

Durante muchos y largos meses desde que empezó la campaña el 30 de diciembre de 2020 se ha exigido celeridad y diligencia al sistema de salud, así como el compromiso de la sociedad, para avanzar en la inmunización, y ahora se puede ya decir que la estrategia de vacunación ha logrado el objetivo que perseguía. Inicialmente esa meta era llegar al 70 por ciento de la población diana; después ese porcentaje se elevó al 90 por ciento cuando irrumpió la variante delta, más transmisible. Pues bien, ahora el 93,55 por ciento de los mayores de 12 años está inmunizado, faltan 5.891 personas que superan esa edad por vacunarse, en su mayoría en la franja de 30 a 49 años. El esfuerzo ha dado sus frutos, otra cosa es que la llegada de ómicron obligue a un reto aún más elevado.  Dinamarca, con el 80 por ciento de vacunados, dobla contagios a diario. Hay expertos que comparan esta variante con el sarampión, uno de los virus más contagiosos que hay y que requiere de amplias coberturas vacunales para evitar    brotes. Ya está en marcha la vacunación de 5 a 11 años y la de otras franjas de edad con la dosis de refuerzo. Esto no ha terminado, era solo el primer asalto.