El otro día me volví a aficionar al fútbol. Al menos puntualmente. Uno se había alejado de ese deporte cuando lo del ‘procés’ porque no acepté que el que había sido mi club de casi siempre (con la excepción de mi incipiente admiración adolescente por el Madrid y sus 5 copas de Europa) mezclara fútbol con política.   

Sí, aquella maldad acabó con una tradición iniciada en mis tiempos de internado en los escolapios. Pero las cosas son como son y el pasado miércoles el Real Madrid me congració con el fútbol. Remontar ante el PSG parecía    imposible y mucho más cuando en la primera parte del partido de vuelta, los mercenarios Messi, Neymar y Mbappé, golearon por segunda vez al equipo español. Aquello parecía definitivo pero, en eso, apareció la épica del deporte encarnada en Benzemá que perforó por tres veces seguidas la portería que defendían varios de sus compañeros de la selección francesa. Sí, lo que parecía imposible se convirtió en posible.

Y eso pasa, al final, con muchas cosas de la vida. Lo que parece imposible puede finalmente no serlo tanto. ¿Quién no pensaba hace unos pocos años que serían imposibles muchas de las cosas que han pasado, o pasan ahora, en Menorca, en España y en el mundo?     

En España se creía imposible que pudiéramos llegar a ser el único país europeo con comunistas activos en el Gobierno, que sería imposible que un Gobierno pusilánime pudiera permitir un golpe de estado y que la vida de los golpistas y su entorno continuara después, con el tiempo, como si nada hubiera sucedido; al principio de la Transición era imposible pensar que las autonomías se convertirían en auténticos nuevos reinos de taifas a los que se les pediría encarecidamente que cogobernasen el país del que forman parte en lugar de simplemente administrar mejor su región. También era imposible pensar que un dia fuera posible que se denigrara a quien más ha hecho para que todos nosotros viviéramos en paz durante más de cuarenta años. Sus deslices privados o sus errores contables no pueden nunca anular su mérito. Todo ello se creía imposible pero no, ha sido posible.

En otro orden de cosas pocos podían pensar que fuera posible que los rusos, tanto en su versión neo-soviética como en su imperecedero afán zarista- imperialista, pudieran invadir, bombardear y masacrar a sus hermanos ucranianos. Y nadie creía posible que surgiera un Zelenski que galvanizara a toda Europa con su perseverancia en la defensa de su país. Pero todo ello ha sucedido.

Era imposible pensar que los europeos fueran tan tontos como para depender energéticamente de quien sin duda les extorsionaría. Era imposible creer que los estragos del eco-tremendismo podrían hacer desmantelar centrales nucleares que son las que, inevitable y finalmente, salvarán a Europa de la catástrofe económica provocada por aquel ecologismo desmadrado que hace subir el precio de la energía hasta límites absurdos.

Aquí era imposible pensar que la isla con mejor renta per cápita de Balears durante décadas, la que tenía su economía más diversificada, pudiera convertirse en pocos años en la más pobre y la que sufre más prohibiciones. Esa que ha caído en manos del ecotremendismo más salvaje, ese que preconiza la llegada inmediata del Apocalipsis medio ambiental, la que se cree a pies juntillas que con el viento podremos    generar suficiente energía para cubrir nuestras necesidades vitales e industriales, la que exige decrecimiento generalizado para regresar al siglo XIX. Esa que ha convencido a parte de su población para que odie al turismo, el que la permite vivir y la consiente en mantener una administración tremebunda y exagerada. Sí, parecía imposible que Menorca se haya convertido en la isla donde la negatividad es premiada, amparada y subvencionada con esmero. Pero es.

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Más. Parecía imposible que Menorca sea la única tierra conocida del Mediterráneo    que persiga y ataque con ahínco su fondo cultural propio prohibiéndolo y perseverando en la desaparición de nombres y topónimos que le han dado fama en el mundo entero. Y todo de la forma más natural …como si tal cosa mientras unos, desinformados,    se miran al ombligo y otros, indolentes, se esconden bajo el famoso manto del ‘m’en fot’.

Convertir lo negatividad imposible en beneficio posible es una forma de resistencia frente a la claudicación y    la sumisión pretendida. Al final los pueblos generan sus propios contrapesos para conseguir que aquella negatividad se torne en beneficio. Seamos por tanto positivos y pensemos que lo que ahora parece imposible algún dia no lo será porque en la isla sigue habiendo gentes inasequibles al desaliento que mantienen sus principios a contra corriente y que sostienen la esperanza. Como han demostrado Benzemá o Zelenski, siempre hay que estar del lado imposible de las cosas… para convertirlas en posibles. Algún día España tendrá un Gobierno respetable y Menorca será regida por la eficacia. Y Mahón volverá a ser Mahón. Pues eso.

Notas:

1- Al Sr. Pep Pelfort: Aprender a ladear opiniones rebozadas en ensoñaciones es algo imprescindible cuando has escrito casi 1000 artículos en la prensa menorquina. De todas formas gracias por leerme. Eso le define.

2- Bienvenida la coalición PP-Vox en CyL, una alternativa al sanchismo coalicionado con los golpistas irredentos, los herederos de ejecutores de casi 1000 personas y los pútines de la extremísima izquierda. ¿Al fin la luz?

3- Un recuerdo para Pau Riba. Su ‘Dioptria’ fue toda una referencia en aquella maravillosa Barcelona de los 70.

4-Se va confirmando que la Generalitat solicitó apoyo de Putin para sus planes de independencia.

5- Sábado 12: Entretenido concierto de Swing en el Teatro Principal de Mahón con Ray Gelato y sus Giants. Desde el swing de los ‘forties’ y los ‘fifties’ hasta el recuerdo a Sinatra (‘Angel eyes’, ‘Mack, the knive’) y al Rat Pack, hasta aditamentos de boogie-woogie, R&B, rumba, mambo y canción italiana (‘Buona sera signorina’, ‘Just a gigoló’) acabando con una típica tarantela italiana que recordaba a escenas de «El Padrino». Un concierto muy correcto. Gran sonido. Enhorabuena a los organizadores del Jazz Obert Menorca.