Ana Costa: «Dar pequeños pasos cada día al final nos puede llevar muy lejos»

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Ana Costa: «Dar pequeños pasos cada día al final nos puede llevar muy lejos»

Ana Costa: «Dar pequeños pasos cada día al final nos puede llevar muy lejos»

26-01-2018

Actuar desde lo más profundo, ser fieles a nuestros valores, tratarnos con amabilidad y ampliar nuestra perspectiva hacia nuevos horizontes son algunas de las pautas que la psicóloga Ana Costa propone para conseguir nuestros objetivos 2018.

—¿Qué pautas debemos seguir para cumplir las metas?

—En primer lugar, establecer objetivos que sean importantes para nosotros y que de verdad queramos cumplir. Si nos centramos únicamente en conseguir lo que se espera de nosotros o en lo que otros nos piden hacer, lo más probable es que no seamos capaces de cumplirlo y busquemos todo tipo de excusas para postergarlo. Nos puede ayudar preguntarnos: «¿Este objetivo es realmente importante para mí? ¿Es algo que realmente quiero hacer y conseguir o es algo que otros esperan que logre? ¿Qué pasará si lo consigo? ¿Y si no lo consigo?». Aquí es importantísimo actuar desde lo más profundo de nosotros mismos, siendo absolutamente fieles a nuestros valores más importantes y coherentes con ellos.

—Cuando no conseguimos lo que nos proponemos, puede generar frustración, ¿cómo se puede superar?

—Aprender a manejar los momentos de frustración es, quizás, una de las cosas más importantes que podemos aprender, pues, no siempre las cosas salen como nos gustaría, y, a menudo hay factores imprevistos que no dependen de nosotros y que no podemos controlar. Nos puede ayudar darnos cuenta de todo lo que hemos avanzado, a pesar de no haber conseguido la meta final. También ser conscientes de todo lo que hemos aprendido y de todo lo positivo que nos ha aportado el trabajo que hemos hecho. Seguro que ahora no estamos como al principio, sino que hemos aprendido muchas cosas nuevas que nos servirán en un futuro. No conseguir lo que nos proponemos, no siempre es negativo e incluso, es posible que lo que hayamos conseguido sea mejor para nosotros que lo que esperábamos inicialmente.

—¿Qué hacer cuándo nos ponemos excusas a nosotros mismos?

—En primer lugar darnos cuenta de si detrás de esas excusas puede ser que haya un rechazo a conseguir realmente ese objetivo. De nuevo preguntarnos si es algo que queremos de corazón nos puede ayudar. Si la respuesta es sí, quizás lo que se oculta detrás es miedo a conseguirlo, por las consecuencias que puede suponer. Si vemos que, efectivamente, es importante para nosotros, nos puede ayudar desmenuzarlo en pasos más pequeños y sencillos, para que nos resulte mucho más fácil afrontarlo. Ser comprensivos con nosotros mismos, tratarnos con amabilidad y paciencia y permitirnos no ser perfectos, es fundamental.

—¿Somos realistas?

—Muchas veces no lo somos y es por ese motivo que no logramos lo que nos proponemos. Sin embargo, también es verdad que, por miedo a soñar demasiado y a no ser realistas, nos frenamos a nosotros mismos y no nos atrevemos a hacer cosas que serían perfectamente viables.

Pensemos en todos los grandes adelantos que tenemos hoy en día, si alguien no hubiera sido capaz de soñar y plantearse grandes retos, con seguridad, todos esos avances hoy no serían una realidad. Quizás, lo ideal sería encontrar un equilibrio entre ambos extremos: ser lo suficientemente realistas como para ser capaces de conseguir lo que nos proponemos, pero, a la vez, permitirnos soñar y ampliar nuestra perspectiva hacia nuevos horizontes, para crecer y llegar cada vez más lejos.

—¿Cómo salir de la zona de confort?

—Lo más efectivo en estos casos es actuar. Dar pequeños pasos hacia nuestro objetivo cada día, aunque sean mínimos, al final nos puede llevar muy lejos. Salir de nuestra zona de confort no es nada fácil, pero ser conscientes de lo que puede suponer conseguir lo que queremos y conectar con nuestro «para qué», puede ayudar mucho.

—¿Qué pequeños trucos recomendaría para motivarnos?

—Premiar y celebrar cada pequeño avance que logremos. Ser conscientes de todo lo que ya hemos conseguido y centrarnos más en lo que ya hemos avanzado, en lugar de hacerlo en lo que aún nos falta para llegar. No obsesionarnos con el resultado final, sino centrarnos en el día a día. Conectar con nuestra «misión» con lo que nos hace felices y le da sentido a nuestra vida, actuando desde ese lugar, de corazón. Poner lo mejor de nosotros mismos y darnos cuenta de todo el bien que supone para muchas personas. Aunque lo que queremos lograr no tenga ningún efecto directo sobre los demás, si nosotros nos sentimos mejor y estamos más contentos, los de nuestro alrededor también se beneficiarán de ello.

LA CLAVE

Según Ana Costa, la forma más efectiva para conseguir nuestros objetivos es utilizar el sistema que se usa en el Coaching: Objetivos SMARTER (en inglés, SMART es inteligente) y se emplea esta palabra como acrónimo para saber qué pasos debemos seguir:

S (Specific) - Específico: Implica elegir un objetivo que sea muy específico, claro y concreto, para que no nos quepa ninguna duda de lo que queremos conseguir. Por ejemplo, no es lo mismo decir «Quiero perder peso», que decir «Quiero perder 5 kg en 3 meses».

M Medible: Que podamos medir perfectamente nuestros avances. En el ejemplo anterior, podemos medir cuántos kg perdemos exactamente (Km recorridos, páginas leídas, cursos realizados). Si nuestro objetivo no es fácilmente medible (por ejemplo, reforzar nuestra autoestima), podemos buscar una muestra de que estamos avanzando (por ejemplo, con respecto a la autoestima: número de adjetivos positivos utilizados al día cuando me refiero a mí mismo, número de acciones diarias que me hacen sentir satisfecho conmigo mismo, etc.).

A Alcanzable: Debemos de plantearnos objetivos que sean posibles de conseguir, porque, si no lo hacemos así, nos frustraremos muchísimo intentando alcanzar lo inalcanzable. Por ejemplo, podemos ver si nuestro objetivo ha sido alcanzado antes por otros, aunque sea difícil, y si es posible conseguirlo.

R Realista: Supongamos que el objetivo que he elegido es alcanzable, puesto que otros antes que yo lo han conseguido. Sin embargo, ¿es realista para mí? ¿Tengo la capacidad, los conocimientos, la experiencia o la preparación suficiente para conseguirlo?

T Limitado en el tiempo: No es lo mismo decir «me gustaría viajar a Japón algún día», que decir «En febrero de este año voy a viajar a Japón». Poner una fecha límite para conseguir nuestro objetivo nos da motivación y ganas de ponerlo en marcha y nos mueve a la acción. De la otra forma, lo más probable es que dejemos pasar el tiempo sin hacer nada y, finalmente, no lo consigamos.

E Ecológico/Ético: Que nuestro objetivo sea ecológico o ético, es decir, que tengamos en cuenta su impacto real en nuestra vida, y en la de quienes nos rodean. Por ejemplo, si quiero ganar el doble de ingresos, lo más probable es que deba de dedicarle más tiempo a mi trabajo y ello supondrá dedicarle menos a mi familia. ¿Qué consecuencias tendrá ello en nuestras vidas? ¿Seríamos felices con ello? ¿Cómo afectará eso a mi tiempo de ocio? ¿Y a mi entorno?

R Retador: Se trata de sentir que la recompensa que obtendré al conseguir mi objetivo sea tan atractiva y beneficiosa para mí y los que me rodean, que nada me impida ponerme en macha. Es muy importante tener muy claro nuestro «Para qué», ¿Para qué quiero conseguir este objetivo? ¿Qué mejoras o beneficios le va a aportar a mi vida cuando lo consiga? ¿Nuestro objetivo supone algún reto o desafío para nosotros? En caso afirmativo, ¿estamos dispuestos a realizar el esfuerzo que ello supone? ¿Hasta qué punto resulta atractivo e ilusionante lo que queremos alcanzar? ¿Qué tenemos que arriesgar para conseguirlo? (Tiempo, dinero, ocio, horas de sueño...).

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