La reina de Inglaterra, con su marido el duque de Edimburgo. | FACUNDO ARRIZABALAGA - STR - EFE

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El duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, fue sometido hoy a una operación en el abdomen de la que «progresa satisfactoriamente», según informó el Palacio de Buckingham.

El príncipe Felipe «ha sido sometido a una operación exploratoria después de unos análisis abdominales. Los resultados serán ahora analizados. En esta fase temprana, progresa satisfactoriamente», reza un escueto comunicado real.

El duque de Edimburgo, que el lunes cumplirá 92 años, ingresó ayer en el centro médico privado London Clinic, donde en los últimos días se le habían realizado diversos exámenes médicos.

Según la BBC, el consorte real, que lleva 65 años casado con Isabel II, está «cómodo» en el hospital, donde aún permanecerá dos semanas, y la operación, llevada a cabo con anestesia general, salió «como estaba planeado».

Aunque Buckingham no ha precisado a qué intervención fue sometido, el diario «The Times» asegura hoy que se trata de una laparotomía, una cirugía destinada a abrir, explorar y examinar problemas en el abdomen.

La familia real británica no ha interrumpido su agenda oficial y la Reina, de 87 años y que lleva ya 61 años en el trono, pasará el fin de semana en el castillo de Windsor, desde donde será informada del estado de su esposo.

Esta mañana Isabel II se dejó ver, sonriente y con aspecto relajado, durante la inauguración de la nueva sede de la cadena BBC en el centro de Londres, un acto en el que estaba previsto que la acompañase su marido.

Durante su estancia de más de una hora entre miles de periodistas, la soberana fue preguntada sobre el estado de salud del duque de Edimburgo, a lo que contestó que «no sabía» cómo se encontraba pero que «no estaba enfermo».

Además de ver la actuación de un grupo de música, leer un mensaje en directo por radio y recibir vítores de los periodistas, Isabel II desveló una placa señalando el momento, que tendrá que ser cambiada pues señala que la inauguración corrió a cargo de la soberana y su esposo.

La hospitalización en la tarde de ayer del príncipe Felipe tomó por sorpresa al Reino Unido si bien Buckingham se apresuró a precisar que estaba programada y el duque entró por su propio pie en la clínica tras asistir a una fiesta en el jardín del Palacio.

Es el cuarto ingreso hospitalario del marido de Isabel II en apenas 18 meses -el tercero en menos de un año-, si bien en esta ocasión su edad avanzada y la zona donde fue operado con anestesia general han generado especial preocupación.

Según el cronista real de la cadena BBC, una de las voces más autorizadas sobre la monarquía británica, asesores de Palacio muestran privado sus temores por las consecuencias de una operación de estas características a una persona mayor y la Reina está «preocupada».

Hasta que en las navidades de 2011 fue intervenido con urgencia de una angioplastia, Felipe de Mountbatten disfrutó de una salud de hierro y sus siguientes hospitalizaciones, en ambos casos por una infección de vejiga, no le hicieron reducir apenas sus compromisos oficiales.

Hoy fueron hoy numerosos los mensajes de buenos deseos transmitidos para que el duque de Edimburgo se recupere pronto, entre otros del primer ministro, David Cameron, que habló de la «alta estima» de los británicos por quien ha sido un «gran apoyo para nuestra soberana».

Su nieto mayor, Peter Phillips, aseguró que «obviamente nuestros pensamientos y oraciones están con él, pero sabemos que está en buenas manos» y señaló que su familia sigue con sus actividades previstas porque es lo que su abuelo desea.

«Es una de esas personas que no querrían que parases porque él está en el hospital», afirmó Peter Phillips, uno de los ocho nietos de la Reina y su esposo, el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica.

La anciana pareja real tiene además cuatro hijos y está a punto de conocer a su tercer bisnieto, el primer hijo de los duques de Camdridge, Guillermo y Catalina, que nacerá en julio.