Patricia y Carlos, el día que se casaron, lejos de ‘flashes’ no amigos.

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Lo fácil sería comenzar abundando en que esta ruptura estaba más que cantada, que lo suyo iba a durar menos que un pastel en la puerta del colegio, como así ha sido, pues desde hace más de un mes el mallorquín Carlos Seguí y Patricia Conde nada tienen que ver. Pero lo que pocos sabíamos es que ella no le dejaba ver a Lucas, su hijo.

Por ello nos vamos a ceñir a lo que sucedió ayer en la vida de Carlos Seguí, cuando en su enésimo desplazamiento a Madrid para ver a su hijo se encontró con que ella de nuevo no se lo permitió, así, sin más.

 El 24 de marzo

«En el tiempo que llevamos separados, y sobre todo desde que ella se ha ido a vivir a Madrid, –nos dijo ayer por la tarde, desde la capital, vía móvil–, he ido muchas veces a ver al niño, pero en cinco me ha dicho que no, en otra le he visto una hora; en otra, otra hora; en otra, sólo dos... Creo que en 35 días he viajado 12 veces para verle y sólo me lo ha dejado ver... sólo he visto al niño siete horas, y siempre en pésimas condiciones. Y como me he cansado, he pedido medidas cautelares, «que me han sido aceptadas, por lo que el 24 de marzo, lunes, nos veremos las caras en los juzgados de Palma para que sea el juez quien establezca el turno de visitas».

A decir verdad, jamás habíamos oído el tono de voz de Carlos como el de ayer. No alterado, pues es un tipo muy correcto, pero sí muy molesto por la actitud de su todavía mujer, porque «lo bueno –nos dijo– es que se ha ido con el niño y no ha pedido ni separación, ni divorcio... Que el divorcio lo he pedido yo», aclara. Y también deja claro que la casa que se construye en Son Vida es suya, igual que el barco con el que han navegado en los últimos veranos, que no se sabe quien, pero alguien dijo que se lo había regalado ella.

Naturalmente, salvo lo dicho, no quiere comentar nada más hasta que haya finalizado el proceso judicial que dejará a cada uno en el lugar que le corresponda. Y hace bien, pues el silencio a estas alturas del partido es lo más razonable. Que tiempo habrá para hablar.