Crear un universo alternativo para escapar de la realidad que nos circunda; una necesidad humana vital. | Efe

La necesidad de escapar de la realidad -el antiguo «pan y circo»- y la retroalimentación entre medios y redes explican, entre otras razones, por qué la ruptura de Tamara Falcó e Íñigo Onieva acapara la conversación pública frente a temas como la inflación o la guerra, señalan expertos consultados por Efe. La reciente separación de la marquesa de Griñón y el ingeniero dedicado al mundo de la noche llena esta semana portadas de revistas, programas televisivos, tertulias que analizan el fin de la relación y es cada día uno de los temas más comentados en las redes sociales.

Todo ello mientras se producen acontecimientos como actos de sabotaje contra los gasoductos Nord Stream que pueden complicar aún más el invierno europeo en plena guerra en Ucrania, la inflación en España se mantiene disparada en el 9 %, los sindicatos preparan movilizaciones para pedir alzas salariales, o la falta de renovación de CGPJ retrasa recursos y sentencias que afectan a los ciudadanos. «Es un mecanismo para escapar de la realidad que nos circunda; hay una necesidad humana vital de crear un universo alternativo», explica el psicoanalista y profesor colaborador de los estudios de Psicología y Ciencias de la Educación José Ramón Ubieto, que habla de «temas Disney» que lo facilitan, como la vida de reyes, princesas o famosos.

Autor del libro ¿Bienvenido al metaverso?, incide que como en esta realidad virtual -de la que la propia Tamara Falcó habló para ejemplificar su decepción con su exprometido- se van dando pasos en la necesidad humana de «imaginar escenas alternativas a la realidad». Así, recuerda cómo hace una semana «los medios y la gente se volvió loca con la muerte de la reina de Inglaterra», y remarca que se trata de «personajes ideales que nos permiten vivir una serie de emociones y trascender la parte más dura de nuestra vida», también con su «lado oscuro» y sus «bajas pasiones». «Trabajé muchos años en servicios sociales y conocí a señoras que trabajaban duramente sin contrato y vivían las fantasías de estas reinas y famosos. Estas mujeres no olvidaban su día a día pero necesitaban evadirse», abunda.

Ferrán Lalueza Bosch, profesor de los Estudios de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experto en redes, señala además que estas y los medios de comunicación se retroalimentan continuamente, lo que arrastra a la prensa «seria» a acaparar audiencia a través de temas tradicionalmente vinculados al corazón. «Cuando los medios de referencia ponen el foco en las redes, inevitablemente entra contenido con un punto de frivolidad», añade.

Además, hay un factor psicológico importante y es que solo se puede concentrar la atención en un número determinado de temas; es decir, hay estudios que han constatado que los programas televisivos de entretenimiento sobre sucesos no han complementado, sino sustituido, al periodismo de investigación para el público general, afirma Lalueza.

La novedad es además una «atracción difícil de resistir», a pesar de que haya asuntos cuya importancia no decae con el tiempo, como las consecuencias sociales y económicas de la invasión rusa a Ucrania, sobre todo en este país, pero también en el resto de Europa. «Pero son temas desgastados», subraya el profesor, que habla de «círculos viciosos, no virtuosos» que conllevan estos fenómenos. El hecho de que el público pueda opinar con mucho mayor conocimiento de causa de temas humanos como una infidelidad, frente a otros más trascendentes como la inflación, pese a su impacto en la cesta de la compra, tampoco es ajeno.

En este sentido, Ernesto Villar, director del grado en Periodismo de la Universidad Villanueva, remarca además dos elementos: la sobreexposición de Tamara Falcó en los medios, que conlleva que todo lo que ocurre a su alrededor se convierte en noticia, y la saturación informativa de cuestiones como la crisis catalana, «engordado por los políticos y comprado por los medios», opina. En cuanto a los temas internacionales, alude al «kilómetro sentimental», es decir, cómo lo que está alejado físicamente de nosotros nos afecta menos, como podrían ser los resultados de las elecciones italianas en las que ha triunfado la extrema derecha, y de las que se habla masivamente «un día o dos».

Y aunque los medios aún pueden establecer algunos tópicos de conversación, ya no valen para imponer las opiniones que se tienen sobre ellos, subraya Lalueza. Un panorama que en definitiva nos lleva a «poner la atención y energía en temas de nula trascendencia para nuestra vida», añade este último. «Es escapismo, pan y circo, pero creo que el mundo sería peor sin estos alivios», considera Ubieto, que habla de un «win-win» de quienes como Tamara Falcó viven de su exposición pública y obtienen una satisfacción en ser mirados y los que disfrutan con el espectáculo.