Charlas escritas
Fábulas
Ya pasó San Martín y, con lo del evidente cambio climático, no se sabe a ciencia cierta si el veranillo pasó con el Santo o pululará por aquí sin mesura. Álvaro Cunqueiro narró en una fábula que, en aquellos días de noviembre, festejaban en Inglaterra a San Guret, patrón de los minoristas del requesón; y si fuese cierto que, en ese derivado del suero de textura granulosa, que se da en la leche cuajada y el yogurt, anida la cisteína, que al parecer es un antídoto contra algunas afecciones, quizá deberíamos de considerar con más crédito al beato ‘cunqueriano’, aunque no lo mime el Martirologio. Renqueaba, según crónicas no verificadas, y su muleta fue un arbusto con raíces al que en primavera le nacían hojas y brozas; tantas, que en el estío podía echar la siesta a la sombra de dicho estribo en tanto apacentaba el rebaño. Fue pastor de vacas y de ovejas; y, mientras oraba, cada rumiante, que él ordeñaba a distancia por hechizo, llevaba su cántaro agregado en inédito modo productivo.
También en Opinión
- Que la preciosa cala de Rafalet, en el término municipal de Sant Lluís, amaneciera...
- El nuevo capitán de la Guardia Civil visita las instituciones de Menorca
- La basura invade el polígono de Maó a la espera del permiso para instalar las cámaras de vigilancia
- La Associació Balls de Saló celebra 30 años con mucho ritmo en Ciutadella
- Sant Joan: estas son las novedades aprobadas sobre la participación de cavallers y horarios