El disfraz de fantasma, un clásico para Halloween. | Draconianimages

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Cada año, cuando se acerca Halloween, muchos se enfrentan al dilema de encontrar el disfraz perfecto. La creatividad suele enfrentarse a la practicidad, y no siempre disponemos del tiempo o el dinero para confeccionar trajes elaborados. Sin embargo, la sencillez a menudo triunfa, y este año no es la excepción. Te presentamos los tres disfraces más terroríficos, fáciles de hacer y baratos para que seas la sensación en la noche más espeluznante del año.

1. El fantasma

Para elaborar este disfraz necesitarás una sábana blanca o tela de tul blanco y maquillaje blanco y negro. Ahora coloca la sábana sobre ti y ajústala para que te cubra completamente y recorta los ojos. Usa el maquillaje blanco para palidecer tus ojos y con el negro hazte ojeras. La clave de este disfraz es la actitud. Deambula lentamente y susurra frases enigmáticas para darle un toque aún más misterioso.

2. Muñeca poseída

Las muñecas han sido un ícono del terror durante décadas. Convertirse en una de ellas es más fácil de lo que piensas y el efecto es verdaderamente escalofriante. Para ello debes tener un vestido antiguo o de estilo victoriano, maquillaje blanco, negro y rojo y lazos o cintas para el cabello. Primero de todo ponte el vestido y asegúrate de que esté bien ajustado. Con el maquillaje blanco, palidece tu rostro. Utiliza el negro para hacer ojeras pronunciadas y el rojo para crear unas mejillas rosadas exageradas. Dibuja varias grietas en tu rostro con el maquillaje negro para dar la impresión de porcelana rota. Peina tu cabello con coletas o trenzas y adórnalo con lazos o cintas. Finalmente adopta movimientos robóticos y habla con una voz dulce y escalofriante.

3. Zombie de oficina

Si quieres sorprender a tus amigos y compañeros de trabajo, este disfraz es ideal para ti. Es la combinación perfecta entre lo cotidiano y lo terrorífico. Necesitarás ropa de oficina vieja (traje, camisa, corbata), maquillaje blanco, negro, rojo y morado y gel para el cabello. El primer paso es desgastar y ensuciar tu ropa de oficina. Hazle cortes y desgarrones para darle un aspecto descuidado. Con el maquillaje blanco, palidece tu piel. Usa el negro y morado para crear ojeras y marcas de fatiga. El rojo te servirá para simular heridas y sangre seca. Despeina tu cabello con el gel y da la impresión de que llevas días sin peinarte. Por último, camina lentamente, arrastrando los pies y emite gemidos lastimeros. No olvides llevar un maletín o una carpeta para completar el look.

Estos disfraces no solo son fáciles de hacer, sino que también garantizan un efecto terrorífico con muy poco esfuerzo. La clave está en los detalles y en la actitud. Así que no esperes más y elige el que más te guste. ¡Este Halloween, prepara un susto sin salirte del presupuesto! ¡Feliz Noche de Brujas!