Gabriel Rufián (i) en un acto con Teresa Jordà, ambos cabeza de lista para las elecciones generales, y el presidente Oriol Junqueras. | Efe - Enric Fontcuberta

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El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha criticado la exclusión de la ministra de Igualdad, Irene Montero, en las listas electorales de Sumar, para proclamar que no se puede frenar a la derecha y ultraderecha siendo una izquierda de «mentira».

Así lo ha indicado en una tribuna publicada en el diario 'Publico', titulado 'No la han vetado, la han vendido', y en el que asegura que con su ausencia en el Congreso la próxima legislatura «ganan los fascistas que la insultaron frente a su casa durante meses», además de sentenciar que «duele más la deslealtad que la lucha».

«A Irene Montero no la han vetado, a Irene Montero la han vendido. La han vendido por la promesa de una salvación que no llegará. Y nadie como el independentismo vasco y catalán lo sabe. No hay plató, editorial, financiación, ayuda o tertulia a favor que valga vender a tu gente», ha lanzado Rufián. El dirigente republicano reflexiona que la ministra de Igualdad ha sido atacada por ser «mujer, de izquierda y por ser de clase trabajadora».

«Son tres clases de violencia. Machista y clasista. Y lo digo y lo escribo por quienes no pueden decirlo y escribirlo. Y también porque hay quien es de los tuyos sin siglas ni banderas», ha ahondado.

En su artículo, el dirigente de los republicanos reprocha el trato mediático que ha recibido Montero y que cuando la cosa se ponía «fea» con ella el PSOE «siempre se mira al techo y en algún banco azul (la zona reservada al Gobierno en el hemiciclo) siempre se mira al suelo». «Siempre duele más la hipocresía de dentro que el fascismo de fuera».

«Siempre duele más la deslealtad que la lucha. Hay quien se manifestó y luchó y hay quien codeó y traicionó. Hasta ahora en el BOE solo escribían los segundos«, ha insistido. Por tanto, Rufián diserta que a Montero «no la han vetado» sino que la «han vendido» por «la promesa de una salvación que no llegará». «No se puede frenar a la derecha y a la ultraderecha de verdad, siendo una izquierda de mentira. No se puede votar a quien no dice nada para no molestar a nadie. No se puede votar vetando. No se puede sumar, restando».