Díaz el día de la votación. | Reuters - VINCENT WEST

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La líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha admitido que las negociaciones para la investidura con los grupos parlamentarios serán complejas, dado que los «votos no se dan a cambio de nada», pero está convencida de que fructificarán, desde el diálogo y discreción, para dar como resultado un gobierno de coalición estable.

En cuanto al panorama con Junts, que demanda amnistía y referéndum de autodeterminación, ha trasladado que en todas las negociaciones se parten con peticiones de partida, «legítimas», pero que no se deben tener «líneas rojas» y al final las posiciones van convergiendo hasta dar con un acuerdo, como ha ocurrido desde su experiencia en el diálogo social. También ha manifestado, en declaraciones a 'La Sexta' recogidas por Europa Press, que la posición de Sumar en Cataluña pasa por potenciar el diálogo, la mesa de negociación y la votación por parte de la sociedad catalana del acuerdo de «mayorías» que salga de ese órgano.

Eso sí, ha manifestado que todas las negociaciones luego van a ir fluyendo y avanzando «dentro de los márgenes democráticos» que cada uno se dé, no solo con Junts sino con el resto de posibles socios parlamentarios. «Dialogar es ceder entre ambas partes», ha apostillado. Respecto al caso catalán, Díaz ha evocado también que el 23J los votos de los catalanes han sido claros, en alusión a una clara mayoría progresista tras los escaños obtenidos por PSOE y Sumar.

Cuestionada sobre si quiere repetir como titular de Trabajo en la reedición del Ejecutivo con el PSOE, Díaz ha manifestado que eso depende del presidente en funciones, Pedro Sánchez, en base al acuerdo que alcancen y que, en su caso, no va a cometer ninguna «indiscreción» ni «imprudencia». «Me apasiona el derecho laboral, me apasiona representar a los trabajadores, sé muy bien lo que soy y lo que he hecho en este mandato, pero eso no me compete a mí», ha desgranado. Por otro lado, ha subrayado que ya tiene confeccionado un equipo negociador con el PSOE, que dará a conocer pronto, cuando se inicie la negociación con los socialistas para la estructura del Ejecutivo y el programa de gobierno.

De nuevo ha defendido medidas como reducir la jornada laboral, acabar con las 'devoluciones en caliente' de migrantes en frontera y aplicar una 'herencia universal' de 20.000 euros para los jóvenes, y mantienen una posición clara sobre el Sáhara Occidental, a favor del derecho de autodeterminación. Por tanto, ha desgranado que tienen posiciones con el PSOE en diversas materias y que habrá que alcanzar un pacto de gobierno, sin que eso suponga renunciar por cada parte renunciar a sus repsectivas posiciones políticas.

También ha subrayado que en estas elecciones ha prometido un «gobierno mejor» con el PSOE, destacando que en la anterior legislatura ha demostrado que no le gusta el «ruido» y que quiere «cuidar la coalición».

La vicepresidenta segunda en funciones sí ha enfatizado que la certeza tras las elecciones generales es que el candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, no tiene votos ni aliados parlamentarios para lograr una investidura pese a lograr la primera posición el 23J, sobre todo tras la negativa del PNV al PP. En este sentido, ha llamado a hacer pedagogía dado que España no tiene un sistema presidencialistas sino parlamentario donde se tienen que buscar los apoyos suficientes, por lo que el líder del PP demuestra que «no comprende el marco democrático ni constitucional» cuando apela ahora al PSOE para intentar llegar a la Moncloa bajo el argumento de que ha logrado la primera posición en los comicios.

Tras remarcar que en estas elecciones se han medido dos bloques, el conformado con PP y Vox y el de PSOE y Sumar, y que hay que respetar el sistema democrático sustentado en artículo 99 de la Constitución, ha acusado a Feijóo que tiene «disfunciones» con la democracia como mantener el bloqueo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y tratar de «instrumentalizar» todas las instituciones que toca.

Por último, ha lanzado que los españoles han rechazado el domingo la opción de Feijóo, que desplegó una campaña «errática», llena de «mentiras permanentes», «vaivenes» y «despropósitos» donde ha quedado claro que le ha penalizado, por ejemplo, su relación con el narcotraficante Marcial Dorado y el «ruido» que ha generado junto a Vox, que concurría con propuestas como suprimir las autonomías que vulneran la Carta Magna.