El presidente del Senado, Pedro Rollán (2i), junto a la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol (2d), antes de la sesión de apertura de la reunión de presidentes de la Conferencia de Órganos Especializados en Asuntos Europeos (COSAC), este lunes, en Madrid. | Efe - ZIPI

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El Congreso ha gastado más de 53.000 euros sólo en los medios técnicos que necesita para garantizar el arranque de la traducción de las lenguas cooficiales. A ello hay que sumar el coste que supondrán los traductores, que variará en función de las necesidades de cada sesión plenaria.

Así se recoge en la propuesta que la Secretaría General del Congreso llevará a la reunión de la Mesa de este martes y que se prevé que salga adelante puesto que el PSOE y Sumar tienen mayoría en el órgano de gobierno de la Cámara. En concreto, según informaron fuentes parlamentarias, la Secretaría General del Congreso plantea la compra de 450 auriculares -la Cámara ya contaba con 200- por valor de 7.600 euros (IVA incluido) para asegurar que haya material suficiente no sólo para sus señorías sino también para las taquígrafas, los letrados, la prensa y el público que ocupa la tribuna de invitados.

A ese dinero se sumará hasta final de año el alquiler y mantenimiento de petacas y antenas de radiofrecuencia, lo que supone un coste de 45.900 euros (IVA también incluido). Concluido ese arrendamiento, el Congreso deberá valorar si merece la pena continuar con el alquiler o comprar todo ese material.

A esos más de 53.000 euros en material técnico debe añadirse el coste que a partir de ahora la Cámara destinará a los traductores, si bien aún no se puede cuantificar cuál será ese gasto final puesto que, de momento, se contratarán en función de las necesidades de cada Pleno, igual que viene haciendo el Senado, donde se pueden usar lenguas cooficiales en el debate de las mociones y cuando se convoca la Comisión General de Comunidades Autónomas.

De entrada, el Congreso echará mano de una bolsa con una docena de traductores, muchos de los cuales ya han trabajado para la Cámara Alta. En concreto, se prevé que este martes al menos tres intérpretes estén pendientes del Pleno, en el que se debatirá precisamente la toma en consideración de la reforma del Reglamento para garantizar el uso del catalán, el euskera y el gallego en la Cámara. Según las fuentes consultadas, cada traductor tiene una tarifa diferente, por lo que no se pueda saber con exactitud el desembolso que supondrá la contratación de estos intérpretes. Eso sí, se calcula que de media cada uno puede llegar a cobrar en torno a 100 euros la hora.

En todo caso, al tratarse de un contrato menor de servicios, el límite de contratación serán 15.000 euros hasta final de año para cada traductor. Superada esa cantidad, el Congreso no podrá contratar de nuevo sus servicios. Los traductores contratados para cada sesión plenaria no estarán presencialmente en el hemiciclo sino que trabajarán fuera de las dependencias parlamentarias, desde sus respectivos lugares de trabajo, como ellos mismos han solicitado.

Pantallas para subtítulos

Y los 350 diputados podrán escuchar sus traducciones a través de los auriculares que el Congreso depositará en cada escaño al inicio de cada sesión plenaria o de las comisiones cuando éstas echen a andar.

Otra novedad es que en el Salón de Plenos se han instalado además dos pantallas gigantes a los lados del hemiciclo a través de las cuales sus señorías podrán ir leyendo la traducción en castellano de los discursos pronunciados en catalán, euskera o gallego. De esta forma, el Congreso quiere asegurar que los plenos puedan seguir su curso en caso de que pudiera surgir cualquier problema con los dispositivos de audio. También se podrán seguir las sesiones subtituladas a través de Internet.