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En la primera semana de la campaña electoral, el resultado que parece más probable para las elecciones generales del próximo domingo 28 apunta a una clara victoria del PSOE: con el 29,1 % de los votos estaría en condiciones de lograr entre 115 y 128 escaños (123 es la cifra que, por el momento, parece más probable dentro de esa horquilla).

A casi diez puntos de distancia quedaría el PP, con el 19,6 % de los votos y un total de escaños que cabe estimar en 79 (pero que podría oscilar entre 76 y 88). Ciudadanos y Unidas Podemos (En Comú Podem-Guanyem el Canvi en Catalunya, En Común-Unidas Podemos en Galicia, Elkarrekin Podemos en el País Vasco) empatarían prácticamente en votos (14,2 % y 14, 3 %, respectivamente) pero no así en escaños: la formación de Rivera resultaría claramente más eficiente que la de Iglesias al respecto pues lograría, en principio, 49 frente a los 36 de UP (ambas cifras son las que resultan por ahora más probables dentro de las respectivas horquillas: 44-53 y 32-37, respectivamente).

29 escaños para Vox

Vox, con el 11,1 % de los votos y 29 escaños (cifra más probable dentro de un rango amplio que va desde 20 a 36) quedaría en quinto lugar. ERC sería el partido minoritario con mayor número probable de escaños (15), triplicando los 5 que corresponderían a JxC. En 2016, la distancia entre ambas formaciones fue de solo un escaño, lo que vendría a reflejar la nueva articulación, en estos momentos, del nacionalismo soberanista en torno a la formación de Oriol Junqueras. El PNV podría convertir en 6 (o incluso 7) sus actuales 5 escaños. En la Comunidad Valenciana, Compromís quedaría en 3 (y quizá 4) escaños: en este momento cuenta con 4. Con estos datos, la suma de PSOE y UP rondaría los 159 escaños.

Para llegar a los 176 que representan la mayoría absoluta serían necesarios 17 escaños adicionales que aritméticamente (pero no por ello políticamente probable) podrían provenir de ERC, y adicionalmente, Compromís o PNV estarían también en el entorno de los 159 escaños. La suma de los escaños estimados para PSOE y Ciudadanos arrojaría, como total más probable, 172 escaños. De confirmarse el 28-A las tendencias que recoge este sondeo de Metroscopia, cabría concluir que PP y PSOE prácticamente intercambiarían los resultados conseguidos por cada una de estas formaciones en 2016. Para el PP esto supondría un fuerte descenso (habría perdido más de 13 puntos en voto y unos 38 escaños).

Para el PSOE, en cambio, supondría un claro relanzamiento: la sombra del hipotético sorpaso por parte Podemos que pareció posible en 2015-16 se habría diluido. Ahora, el PSOE duplicaría en votos a la formación de Pablo Iglesias y la triplicaría en escaños.
Ciudadanos ampliaría sustancialmente su presencia en el Congreso: sus actuales 32 diputados tienen claras probabilidades de pasar ser 49. Unidas Podemos presentaría una trayectoria justamente inversa: sus 71 diputados de 2016 (incluyendo en esta cifra los de las confluencias que concurrieron entonces con la formación morada) quedarían ahora en 36 (39 si se incluye la cifra que ahora parece más probable para la formación valenciana).
Vox, nutrido de voto procedente fundamentalmente del PP, pero también en apreciable medida de Cs, entraría en el Parlamento con un número apreciable de diputados: del orden de 29.

Entre los partidos minoritarios, resulta destacable el espectacular despegue de ERC, que se haría, claramente, con el liderazgo –prácticamente hegemónico– del nacionalismo soberanista.

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Abiertas e inciertas

Por lo general, en las elecciones parlamentarias anteriores a las de 2015, el espacio comprendido entre el 10 % y el 30 % de los votos ha sido un territorio deshabitado. En las de 2015, en cambio, albergó a cuatro formaciones, y en las del próximo día 28 todo indica que estará ocupado por cinco formaciones de ámbito nacional. Este dato, por sí solo, explica gran parte de la complejidad, e incertidumbre, ahora existente a la hora de estimar, con alguna precisión, el resultado final má probable. Una ligera fluctuación en el voto estimado para una formación puede repercutir de forma sustancial en el resultado delas demás y en sus respectivas probabilidades de escaños.

Si en 2016 en 15 provincias el último escaño se dirimió por menos del 1 % del voto emitido en cada una de ellas, en esta ocasión eso puede ocurrir en más de una veintena. De hecho, prácticamente en todas las circunscripciones provinciales la simulación en base a los datos de Metroscopia se efectúa con un considerable margen probablede error. Esta aglomeración de cinco formaciones de ámbito nacional en una franja de voto tan estrecha propicia, además, una porosidad hasta ahora inédita.

La existencia de un abanico más amplio de opciones multiplica las fronteras electorales de cada formación y, en consecuencia, contribuye a rebajar de forma sustancial las fidelidades de voto. Ciudadanos es la formación que, en este sentido, cabe considerar como más multifronteriza: envía o intercambia votos de forma apreciable con tres otras formaciones (Vox, PP y PSOE).

Trasvases

Pero también se ha hecho muy frágil la frontera que debería separar a PP de Vox y Ciudadanos, y a Unidas Podemos del PSOE. Esta mayor probabilidad de sustanciales trasvases de voto propicia también, junto a una mayor proporción de votantes dubitativos, una tendencia a posponer la decisión final. La participación estimada en este momento (73 %) implica un 27 % de abstencionistas.

De ese 73 %, una cuarta parte aproximadamente son electores que acabarán votando pero que por ahora no tienen claro a quién Por lo demás, seis de cada diez españoles creen que el PSOE será esta vez el partido más votado, resultado que es el que dice desear un 35 %.