Vladimir Putin. | SPUTNIK

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El presidente ruso, Vladímir Putin, amenazó este miércoles a Estados Unidos con dirigir su armamento nuclear contra el territorio norteamericano, como durante la Guerra Fría, si despliega misiles de medio y corto alcance en Europa.

«Rusia se verá obligada a fabricar y emplazar tipos de armamento que puede ser utilizados no sólo contra los territorios de dónde provenga la amenaza directa, sino también contra los territorios donde se encuentren los centros de toma de decisiones», aseguró Putin durante su discurso anual sobre el estado de la nación.

Putin se refería a la reciente salida unilateral de Washington del tratado INF de eliminación de misiles de corto y medio alcance, el primer acuerdo de desarme nuclear de la Guerra Fría, lo que amenaza con alterar el equilibrio estratégico en Europa y con provocar una nueva carrera armamentista en el mundo.

Todos los diputados y senadores tenían presente la incendiaria intervención del pasado año en la que Putin presentó el nuevo arsenal nuclear ruso supuestamente capaz de superar el escudo antimisiles estadounidense, pero el jefe del Kremlin dedicó casi una hora a hablar del nuevo contrato social con el pueblo ruso.

«A más hijos, menos impuestos», dijo al desglosar las medidas destinadas a revertir la tendencia al decrecimiento de la natalidad y el envejecimiento de la población.

No obstante, al cabo de una hora de discurso Putin, que ordenó también abandonar el INF horas después de que lo hiciera Washington, entró en faena al amenazar a EEUU con medidas tanto «simétricas como asimétricas». «Sabemos cómo hacerlo y pondremos en práctica estos planes tan pronto como esa amenaza se vuelva real», señaló.

Putin advirtió de que «algunos de los misiles» que Washington podría emplazar en el continente europeo «tienen un tiempo de vuelo de 10-12 minutos hasta Moscú». «Esta es una amenaza muy grande para nosotros», denunció, tras lo que agregó que, en todo caso, Moscú «no tiene intención, y esto es muy importante, de ser el primero en desplegar tales misiles en Europa».

Desaconsejó a las élites políticas en EEUU de que insistan en «la exclusividad y la hegemonía sobre el resto del mundo». «Los estadounidense saben contar. Que calculen el alcance y la velocidad de nuestros nuevos sistemas de armamento. Solo les pedimos eso, que primero calculen y solo después tomen una decisión que puede causar una nueva y grave amenaza para nuestro país y, por supuesto, conllevará medidas de respuesta por parte de Rusia», dijo.

Putin acusó a EEUU de violar «burdamente» el INF desde el momento en que desplegó en Rumanía y Polonia lanzaderas verticales MK-41 que pueden lanzar los misiles de crucero Tomahawk.

A su vez, aseguró que el Kremlin sigue dispuesto a negociar con EEUU en materia de desarme estratégico, pero matizó que su país «no está dispuesto a tocar una puerta que está cerrada».

«A Rusia la consideran casi la mayor amenaza para Estados Unidos. Lo digo sin tapujos: no es verdad. Rusia no amenaza a nadie. Todas nuestras acciones en el ámbito de la seguridad tienen un carácter exclusivamente de respuesta, es decir defensivo. No estamos interesados en la confrontación y no la deseamos, menos aún con semejante potencia global como Estados Unidos de América», subrayó.

También aprovechó la ocasión para presentar «las últimas novedades» de la industria militar rusa. La más destacada es el primer submarino atómico no tripulado de la historia, el «Poseidón».

Según fuentes oficiales, el «Poseidón» será capaz de portar una ojiva nuclear con una potencia de hasta 100 megatones, sumergirse a una profundidad de un kilómetro y alcanzar una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora.

El nuevo arma hipersónica es el Tsirkon, que, según el presidente, equipará submarinos atómicos, es capaz de volar a una velocidad nueve veces mayor que la del sonido, tiene un alcance de más de mil kilómetros y puede golpear tanto objetivos terrestres como marítimos.

Los presidentes de ambas cámaras del Parlamento ruso interpretaron las advertencias del jefe del Kremlin como un aviso para navegantes para la Casa Blanca de que es mejor para todos entablar unas «relaciones pacíficas» con Rusia. «Estamos dispuestos a la defensa, pero no al ataque», dijo Valentina Matviyenko, la presidenta del Senado.

Mientras, el jefe del Instituto de Europa, Alexéi Gromiko, negó hoy que los países europeos se planteen albergar nuevos misiles estadounidenses, ya que en dicho caso «Europa Occidental y Central pueden convertirse de nuevo en un potencial teatro de operaciones militares con el uso de armas nucleares».

«Los europeos tienen menos interés que nadie en agudizar la situación», señaló el experto, nieto del legendario ministro de Exteriores de la URSS, Andréi Gromiko, iniciador de los primeros tratados de limitación de armas nucleares.