Open Arms frente la costa de Lampedusa. | Friedrich Bungert/SeaWatch/dpa

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La Fiscalía de Agrigento (Sicilia) ha ordenado la incautación de la nave humanitaria española Open Arms y el desembarco inmediato de los alrededor de 90 migrantes que siguen a bordo en el puerto italiano de Lampedusa.

El fiscal de Agrigento (del que depende Lampedusa), Luigi Patronaggio, tomó la decisión después de subir a bordo de la nave española acompañado de varios médicos para verificar el estado de los migrantes y la situación que reina a bordo, descrita por la tripulación como desesperada.

Según fuentes del procedimiento, el fiscal ha tomado esta decisión a instancias de la organización al amparo del artículo 328 del Código Penal que castiga con entre seis meses y dos años al funcionario público que haya omitido su deber que «por razones de justicia o de seguridad pública, o de orden público o de higiene y salud, debe ser cumplido sin retraso».

El Open Arms tendrá ahora que quedar dos semanas en Italia en el marco de esta investigación.

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Esta Fiscalía investigaba un presunto delito de secuestro de personas, no dirigido contra nadie en concreto, para determinar por qué no han podido desembarcar a los migrantes en Italia a pesar de que un tribunal tumbó la orden del ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, de que el barco no entrara en aguas territoriales de este país.

Patronaggio voló urgentemente a Lampedusa en helicóptero ante la grave situación que se desató cuando unos 15 migrantes se lanzaron al mar tratando de alcanzar a nado la costa, una situación que calificó de «explosiva».

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, había anticipado poco antes la posibilidad de que el fiscal tomase medidas, pero insistió en su defensa de la doctrina de «puertos cerrados» aunque le llegase la «enésima» denuncia en contra. Salvini ha asumido el «riesgo personal» al que se expone.

El «Open Arms» sigue fondeado desde hace tres días a pocos metros del puerto de Lampedusa y finalmente el Gobierno español ordenó este martes el envío de un buque militar para acoger a los migrantes y acompañar a la nave humanitaria al puerto de Mallorca.

El barco se ha negado hasta ahora a navegar por sus propios medios con los migrantes hacinados en cubierta hasta un puerto español, alegando motivos de seguridad, falta de instalaciones y el mal estado físico y psíquico de los rescatados, así como el cansancio de la tripulación y los voluntarios por la larga crisis, que este martes cumplió 19 días.