Donald Trump. | TOM BRENNER

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La campaña de reelección del presidente de EEUU, Donald Trump, fracasó este jueves en su intento de que los tribunales detuvieran el escrutinio en el estado clave de Michigan y revisaran parte de las papeletas.

Esta es la segunda demanda que ha perdido la campaña de Trump en sus intentos de desafiar el escrutinio en varios estados clave, después de que un juez de Georgia desestimara este jueves su petición de localizar e invalidar posibles sufragios emitidos fuera de plazo.

En cambio, el equipo del presidente sí ha ganado una querella en Pensilvania, donde ha conseguido ampliar su acceso a los lugares de escrutinio de votos, pero sin frenar el cómputo ni invalidar ninguna papeleta.

En Michigan, donde las proyecciones de varios medios de comunicación dieron este miércoles al demócrata Joe Biden como ganador de las elecciones, la campaña de Trump buscaba mejorar el tipo de acceso que se garantizaba a los observadores de su equipo a los lugares de escrutinio.

La demanda también pedía «revisar aquellas papeletas abiertas y contadas mientras» la campaña no tenía ese acceso, explicó este miércoles el jefe de campaña de Trump, Bill Stepien. Durante una audiencia este jueves sobre el caso, una juez de la Corte de Reclamos de Michigan, Cynthia Stephens, adelantó que descartaría la petición de la campaña de Trump. «La declaración que tenemos (para cuestionar las normas del escrutinio) está basada en rumores», afirmó Stephens.

Además, la juez recordó que el escrutinio prácticamente ha terminado en Michigan, por lo que la demanda llegaba demasiado tarde, y que los responsables de garantizar acceso a observadores son funcionarios electorales locales, que no estaban mencionados en la demanda de la campaña de Trump.

Con el 98 % escrutado en Michigan, Biden acumula el 50,6 % de los votos en ese estado, frente al 47,8 % de Trump, que en 2016 se impuso en ese territorio por un estrecho margen.

Además de las querellas de la campaña de Trump, varios estadounidenses también han interpuesto demandas a nivel individual en el país, como en Minesota, donde un grupo de votantes pidió que no computaran las papeletas que habían llegado después de la jornada electoral y un juez rechazó esa solicitud.